LA INCONGRUENCIA POLÍTICA DE CARA AL 1º DE MAYO

Como parte de los cambios de la emergente transformación en México y la interminable lucha por ganar (o recuperar) adeptos para cada partido político, se han abordado temas de derechos laborales en los recintos legislativos.

Esto ha sido tanto de las trabajadoras del hogar (a razón de su día) como del gremio de periodistas que no sólo buscan protección ante amenazas, sino la regulación de sus derechos en medios de comunicación que los mantienen con sueldos ínfimos, contratos por empresas de outsourcing u honorarios, sin o con escasas prestaciones de ley, por mencionar algunas de las situaciones que viven.

Sin embargo, antes de que los legisladores se abanderen con la justicia social, de que se llenen la boca con palabras de lucha de verdaderos activistas y defensores de derechos que les precedieron, es necesario que se miren en el espejo. ¿Cómo funciona su fuerza laboral? ¿A qué prestaciones tienen derecho las personas que hacen actividades básicas (y no tan básicas)?

Sí, aquellos que no tienen puestos «destacados» con sueldos igualmente destacados. Las personas a las que se les exige disponibilidad a toda hora, y en todo lugar, evitando que puedan tener su propia vida personal. La disponibilidad 24/7, como si los trabajadores fueran Oxxos, no debe siquiera ser mencionado si no se compensa con sueldos considerables que ameriten dicha disponibilidad fuera de horarios de trabajo establecidos por ley, con todas las prestaciones debidas, sin contratos temporales.

Tengamos presente que «ponerse la camiseta» es una frase con la que se ha romantizado la explotación laboral. La misma que está en la iniciativa privada. Pero, acaso, ¿no son muchos de los legisladores, en diversas ocasiones, miembros de las cámaras empresariales más destacadas de la región? ¿No son los mismos que se quejan de que nadie está interesado en las miseras, y explotadoras, ofertas laborales que abren todos los días?

¿Qué partido político te está explotando laboralmente? ¿Es congruente su ideología? ¿Tienes una vida propia o te explotan bajo la amenaza de que nadie es indispensable?