por Edgar Adair Espinoza Robles
En los Ćŗltimos aƱos, MĆ©xico ha experimentado una serie de transformaciones polĆticas y sociales afĆn de ser un paĆs mĆ”s justo, equitativo y democrĆ”tico. No obstante, uno de los aspectos que necesitan ser corregidos es precisamente, el modo de operar del poder judicial. La reforma es necesaria, es urgente no solo para garantizar una verdadera justicia social y el fortalecimiento del estado de derecho sino para abrir al escrutinio pĆŗblico la realidad de un poder opaco, que no es funcional y que opera no pocas veces bajo el manto del trĆ”fico de influencias. Vale la pena mencionar, que este poder no ha tenido reformas importantes en mĆ”s de 30 aƱos.
Actualmente, los grupos mĆ”s vulnerables, como las comunidades indĆgenas, las mujeres, y las personas de bajos recursos, enfrentan enormes barreras para obtener una defensa digna. La corrupción y el nepotismo agravan esta situación, permitiendo que aquellos con poder e influencia eviten las consecuencias de sus actos, mientras que los que menos tienen sufren las penas mĆ”s severas y hasta son juzgados injustamente (se calcula que la menos el 15% de los presos son inocentes).
Para abordar esta injusticia, es necesario implementar polĆticas que aseguren la representación adecuada de todos los sectores de la sociedad en el sistema judicial. Esto incluye la formación y contratación de jueces que comprendan y representen las realidades de los grupos marginados, asĆ como la creación de mecanismos que faciliten el acceso a servicios legales gratuitos.
La corrupción en el poder judicial es una de las principales causas de la desconfianza pĆŗblica en las instituciones. Casos emblemĆ”ticos de corrupción e impunidad han demostrado cómo las Ć©lites polĆticas y económicas pueden manipular el sistema a su favor, condenando a las mayorĆas y perpetuando la injusticia.
Una reforma judicial también debe incluir medidas drÔsticas para combatir la corrupción, cuya independencia a menudo ha estado sujeta a la influencia de los grandes capitales.
Los ciudadanos esperamos una verdadera separación de poderes, donde el poder judicial opere de manera autónoma y libre de presiones externas de toda Ćndole. Esto se puede lograr mediante la selección transparente y meritocrĆ”tica de jueces, la garantĆa de su estabilidad y la participación de la sociedad en los procesos electivos.
El sistema penal mexicano tiene un enfoque punitivo y que viola sistemÔtica los derechos humanos. Abrir el debate público a una reforma integral del sistema penal también puede dar pie a la revisión de las penas carcelarias, la implementación de alternativas a la prisión y la protección de los derechos de los acusados durante todo el proceso judicial.
Esta reforma debe contemplar la educación y formación continua de jueces, abogados y funcionarios del sistema judicial. Esto no solo implica una actualización constante en materia de leyes y procedimientos, sino también una formación en derechos humanos, perspectiva de género y sensibilización hacia los problemas sociales que afectan a la población.
La iniciativa propuesta por el Presidente AndrĆ©s Manuel López Obrador y abrazada por su sucesora la Presidenta Electa Claudia Sheinbaum Pardo busca devolverle al pueblo la soberanĆa de decidir quiĆ©nes son sus juzgadores. Busca garantizar que aquellos que se sienten en la silla de la justicia sean verdaderos representantes de los valores, aspiraciones y necesidades de nuestra sociedad.
AdemĆ”s, se propone la creación de un Tribunal de Disciplina Judicial, tambiĆ©n electo por el pueblo, lo que es un paso adelante en la lucha constante por una justicia limpia y transparente. Este tribunal serĆa el guardiĆ”n de la Ć©tica y la integridad, asegurando que aquellos que imparten justicia se mantengan siempre a la altura.
En general, esta iniciativa es un gran paso para la vida pĆŗblica de MĆ©xico, nadie, ni opositores pueden negar que la reforma judicial es justa y necesaria. Hay que seguir de cerca la discusión y sus resultados porque serĆ”n fundamentales para el devenir del paĆs. La representación en el Congreso de la Unión para las fuerzas progresistas les permite modificar la Constitución, ahora es cuando dirĆa el clĆ”sico.
Parque si se dice en el discurso que la 4ta transformación es pacĆfica pero profunda, que su esencia radica en eliminar de raĆz el rĆ©gimen corrupto de injusticias y privilegios, forzosamente, hay que cambiar el poder judicial, de avanzar esta iniciativa, veremos un paso firme hacĆa un cambio de rĆ©gimen que compruebe, en efecto, que lo viejo estĆ” por morir y lo nuevo por nacer, que no hay simulación, de ese tamaƱo el reto.









