Diversidad Política | Marcha, carnaval y desfile dentro del Pride Mazatlán 2026

Pride Mazatlán 2026

Por Alejandro Castro

Con la reciente polarización de activistas y representantes LGBTIQ+ sobre la diferencia entre las marchas y el Pride Mazatlán 2026, desfiles estilo carnaval en el mes de Orgullo han nacido opiniones que apoyan a unos, a otros, a ambos.

Las marchas de los años 60 y 70 del siglo pasado nacieron como una protesta en defensa de nuestra gente que estaba siendo perseguida, humillada, cazada en razias, apresada. Fue la forma de visibilizar una lucha que tenía años en la oscuridad, en lo clandestino, en la vergüenza, en el escarnio de los medios de comunicación que hacían burla de la población de la diversidad. Esas marchas no eran fiestas y no terminaban en celebración. Eran protestas para pedir la defensa de los derechos humanos, aún inexistentes en muchos temas, con pluralidad, equidad de género e igualdad sexual.

Poco a poco, esos espacios abrieron las rutas para mesas de diálogo, para conseguir legislaciones, reformas, leyes que nos protegieran. En los 80 y 90 del siglo pasado todavía nos debían mucho a la población LGBTIQ+ pero esos pequeños y primeros triunfos ya eran motivos suficientes para que las marchas de protesta tuvieran un poquito de color, de alegría, de reconocimiento.

Fueron las marchas de finales de los años 80 las que permitieron hablar en voz alta y poner en los titulares la epidemia de VIH y SIDA que asolaba a la población en el mundo. Fueron las marchas de los años 90 las que consiguieron que se legislara en la Ciudad de México sobre Sociedades de Convivencia que son el antecedente de matrimonio igualitario.

Fueron las marchas de finales de siglo pasado las que consiguieron que prosperará la Ley para prevenir y erradicar la discriminación, las que exigieron la creación de organismos de protección y de visibilidad para la población LGBTIQ.

Y yo estoy a favor de la protesta social, por algún lado leí: nada se ha conseguido en esta lucha, pidiéndolo por favor. Son estas protestas, estas marchas, estas manifestaciones las que han puesto en la agenda pública los temas que muchas veces son escondidos, olvidados, minimizados.

Pero también está la fiesta…

Cuando la marcha se convierte en desfile, en Carnaval, es igual de válida, de importante y de contestaría. Mostrarnos, expresar nuestro ser, nuestro sentir, exhibirnos es justo para eso. Primero es para normalizar nuestras expresiones, nuestros cuerpos, nuestro ser; pero también es protesta, es hacer explotar lo que mucho tiempo se mantuvo oculto, reprimido, castigado

¿Han visto los carnavales de Brasil? ¿de Veracruz? ¿Nuestro carnaval de Mazatlán?

Están llenos de cuerpos desnudos, sensuales, erotizados. La diferencia es que son cuerpos hegemónicos, heterosexuales, para un espectador que vive dentro del margen heteropatriarcal. Es valido ver los cuerpos semidesnudos de las mujeres en trajes diminutos, con lentejuelas, brillos, plumas y maquillaje. Los cuerpos de los hombres atléticos, fuertes, en prendas pequeñas, en posiciones y danzas eróticas durante los desfiles y carnavales; esos cuerpos son aplaudidos, alabados, idealizados, porque se asumen heterosexuales y para consumo y diversión de los heterosexuales.

Si hacemos una revisión de los comentarios que han recibido las fotos y videos de las marchas que se han realizado este año y en años pasados veremos mucho odio expresado en burlas, comparaciones y hasta amenazas. A los hombres heterosexuales les molesta ver el cuerpo desnudo y sexuado de otro hombre que se define homosexual, les molesta ver a dos personas del mismo sexo demostrar su amor y su erotismo en la vía pública. Y ese odio expresado en los comentarios no tiene nada que ver con los cuerpos semidesnudos, está relacionado con el odio a las expresiones de género, de amor y de deseo sexual de la diversidad.

Lo que molesta a los heterosexuales es ver y saber que dos personas pueden tener relaciones sexo-afectivas con personas de su mismo sexo o género. Ponen de excusa la educación y la percepción de los niños, pero no hay ningún problema en que vean a mujeres y hombres semidesnudos en carnavales, películas o comerciales siempre y cuando el contexto sea heterosexual y no muestren expresiones LGBTIQ+.

Hablemos del tema, se vale tener opiniones a favor y en contra, pero también es importante saber justificar y defender nuestra postura y saber separar el odio, la moral y las libertades propias y ajenas.

Escríbanme, yo lo leo sobre el Pride Mazatlán 2026 y otros temas.

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Alejandro Castro es originario de Mazatlán y parte de la generación millennial, estudió Turismo en la UdeO y más tarde una maestría en Ciencias Sociales en la UAS. Ha combinado la docencia universitaria con la investigación y la capacitación, además de desempeñarse en distintos espacios públicos: fue secretario técnico de la Junta de Coordinación Política en el Congreso de Sinaloa, secretario particular en la SEPyC y coordinador de proyectos estratégicos en su ciudad natal.

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