Pride Mazatlán 2026: entre la celebración, la protesta y la violencia que atraviesa el puerto

Pride Mazatlán 2026

Por Jonatan Azbat Carrillo

Hace unos días viajé a Mazatlán para participar como ponente en las actividades del Pride Mazatlán 2026. Lo que sería una visita breve terminó convirtiéndose en una oportunidad para escuchar las preocupaciones de quienes viven en el puerto. Desde el conductor de Didi que me trasladó de la central camionera al hotel hasta amistades que tienen negocios en la ciudad, la conversación terminaba inevitablemente en el mismo tema: la incertidumbre que ha dejado la violencia, la disminución del turismo y los efectos que esto está teniendo en la economía local.

No escribo esto por escribirlo al modo se activó mi sexto sentido de periodista. El conductor que me llevó al hotel me habló de la situación que atraviesa la ciudad. Me contó que una amiga suya estuvo muy cerca de una balacera mientras trabajaba y que la ocupación hotelera se encuentra por debajo de lo esperado. También mencionó el cierre de varios negocios.

Lamentablemente, esto último también lo conozco de primera mano. Una amiga tuvo que cerrar el restaurante que operaba en la Zona Dorada porque las ventas ya no eran suficientes para sostenerlo, pero también hay negocios que ahí siguen, resisten la violencia y la disminución del turismo.

Es una realidad que preocupa a muchas personas en Mazatlán. Sé que tanto la Secretaría de Turismo estatal como la municipal están realizando esfuerzos para reactivar al puerto, uno de los destinos turísticos más importantes del país. Sin embargo, también es cierto que existe una sensación de incertidumbre. La violencia que atraviesa Sinaloa no solamente está cobrando vidas. También está costando empleos, inversiones, negocios y turistas.

Mi visita al puerto tenía otro propósito. Fui invitado como panelista a una actividad de la Semana Cultural Más Orgullo, organizada por quienes coordinan el Pride en Mazatlán, donde compartí la mesa con mi amiga Deisy Balam, presidenta de Compartiendo Retos A.C.

Pride Mazatlán 2026
Foto de @holakevin

Todo transcurría de manera positiva en el panel, hasta que escuché una afirmación que me incomodó. El representante de CAPASITS Mazatlán, desconozco por qué no asistió el director que había sido anunciado en los materiales promocionales, aseguró que desde la Secretaría de Salud no existe discriminación hacia las personas que viven con VIH y que todo marcha correctamente dentro del CAPASITS. Ojalá fuera así de sencillo.

Quienes trabajamos en estos temas hemos observado formas de comunicación institucional que siguen reproduciendo conceptos erróneos. Un ejemplo es el uso constante del término “VIH/SIDA”, como si ambas cosas fueran equivalentes. No lo son.

El VIH es un virus. El sida es una condición clínica avanzada que puede desarrollarse cuando una persona no recibe tratamiento oportuno. La forma en que las instituciones comunican estos temas importa porque contribuye a construir la percepción pública sobre el virus y sobre quienes vivimos o convivimos con esta realidad.

Incluso el nombre oficial del área encargada de estos temas continúa siendo “Programa de Prevención y Control del VIH/Sida e Infecciones de Transmisión Sexual”. Puede parecer un detalle menor, pero el lenguaje tiene consecuencias. Las palabras también pueden reforzar estigmas la recomendación es usar VIH y SIDA

Pride Mazatlán 2026
Foto de @holakevin

En un país donde el acceso a la información sigue siendo desigual y donde todavía existen mitos sobre el VIH, las instituciones de salud deberían ser las primeras en actualizar sus narrativas y asumir una comunicación libre de prejuicios.

Originalmente no pensaba quedarme para participar en el Pride Mazatlán 2026. Sin embargo, mis amix de Periferia Subversivx me invitaron a impartir un taller sobre el uso de Canva e inteligencia artificial para personas que realizan activismo. Como suele ocurrirme cuando doy talleres, conferencias o coordino alguna actividad, me extendí más de lo previsto. Cuando terminé ya era demasiado tarde para regresar a casa. Un amigx me ofreció alojamiento y decidí quedarme una noche más.

Al día siguiente participamos en el Pride. Por supuesto, llevamos pancartas de protesta mi amigx Marce y yo. También nos acercamos estratégicamente a algunas autoridades para aparecer en las fotografías. Ahí estaban la diputada Karla Ulloa, la secretaria de Turismo Mireya Sosa y el coordinador de Atención a la Población LGBT+ del Ayuntamiento de Mazatlán, Israel Tavera.

La presidenta municipal, Estrella Palacios, brilló por su ausencia. Sí, el chiste era inevitable. También había otras personas servidoras públicas cuyos nombres no recuerdo o simplemente no conozco. Lo que sí noté fue la ausencia de muchos funcionarios hombres. A veces pareciera que algunos siguen creyendo que participar públicamente en actividades de la diversidad sexual puede afectar su imagen política. Como si la igualdad fuera contagiosa.

Pride Mazatlán 2026

El Pride estuvo bien organizado. Sin embargo, cada vez tengo más la sensación de que muchas marchas del orgullo se están convirtiendo en desfiles de carros alegóricos más que en manifestaciones políticas. Y no digo que eso sea necesariamente malo. La celebración también es una forma de resistencia. Decir “aquí estamos”, ocupar el espacio público y mostrar que existimos sigue siendo importante.

Pero cuando persisten la discriminación, los crímenes de odio, la desigualdad laboral, la violencia contra las personas trans y las barreras para acceder a la salud, también resulta necesario preguntarnos dónde quedó la protesta.

Pride Mazatlán 2026

Quizá por eso tuvo sentido la contramarcha organizada por algunos colectivos en el puerto. Porque el orgullo también puede ser incómodo. Porque celebrar no debería significar olvidar por qué salimos a las calles en primer lugar.

El episodio más incómodo de mi estancia ocurrió al regresar. Un conductor de Didi se molestó porque el viaje estaba pagado con tarjeta. Canceló el servicio y nos propuso llevarnos únicamente si le pagábamos en efectivo, a pesar de que la plataforma ya había realizado el cobro correspondiente. Según me explicaron, esta práctica es utilizada por algunos conductores para evitar el pago de comisiones.

Más allá del enojo del momento, me parece preocupante que estas conductas se normalicen en una ciudad cuya economía depende en gran medida del turismo. Como usuarios de plataformas digitales dejamos de tener las garantías que estos servicios ofrecen cuando las reglas se rompen deliberadamente.

A pesar de todo, me llevo buenos recuerdos de Mazatlán. Agradezco a quienes organizaron la Semana Cultural Maz Orgullo por la invitación y las atenciones. A Rita Tirado por coordinar el taller y a todas lxs chicxs que asistieron.

Pride Mazatlán 2026

También agradezco profundamente a mi amix muxe del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, Marce Bautista, y a su esposo Manuel, por abrirme las puertas de su hogar y por hacer equipo para protestar, reflexionar y compartir durante el Pride.

Mazatlán sigue siendo una ciudad hermosa, resiliente y llena de personas que creen en construir comunidad. Ojalá que pronto las conversaciones dejen de girar alrededor de la violencia, la incertidumbre y las pérdidas económicas, y vuelvan a centrarse en aquello que hizo del puerto un lugar tan especial para quienes lo visitan y para quienes lo llaman hogar.

Hablemos sobre VIH y el Pride Mazatlán 2026. Nos vemos pronto, Mazatlán.

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