Adiós Mazatlán FC | Adiós Cañoneros, ¡nunca fueron lo que nos quisieron vender!

Mazatlán FC

Por Nestor

Alguien debería preguntarle al hoy embajador si, cuando vendió, perdón, regaló; perdón de nuevo, entregó en comodato un estadio construido con dinero de las y los sinaloenses, si revisó el contrato y si no se le ocurrió colocar alguna cláusula que tuviera seguimiento y permanencia en la sede del proyecto, así como del seguimiento a la inversión en los espacios para desarrollo del deporte de quienes serían el soporte del club (jugadores de fuerzas básicas y femenil).

Llegaron a Sinaloa por un capricho y un negocio de la clase empresarial y política más aberrante que existe en este país, del capricho que solo un dueño de hoteles, de televisoras, de uno que otro bar y concesionarios de carreteras pudieron tener.

Confabularon con la clase política local para que no solo endeudaran nuestro estado para construirles un estadio de primer mundo, sino para tapar un poco el ojo, darte una pintadita al estadio de su vecino beisbolero.

Pata salada: tienen 4 años queriendo ser, pero del sótano y del pago de multas no salen; los salva su misma raza, esa corrupta que eliminó el descenso y ascenso y que los mantenía en el puerto para llenarlo cada viernes de botanas con ventas de paquetes todo incluido, desde vuelos o camiones con llegada a los hoteles, que te incluye ya no solo el desayuno continental, sino los boletos para ver cómo los visitantes se reían de la afición futbolera del puerto al golear a un equipo sin alma, pero que vendió la idea de que podía generarla con la participación de las y los sinaloenses.

Quisiste creerte Dorados, un equipo que, si bien nació como tú, del traslado de una franquicia, ese sí supo ganarse su lugar, ganándose su lugar en el ascenso en dos ocasiones, haciendo torneos históricos, incomodando a los dueños del futbol en México y haciéndolos descender para no poner en riesgo alguna de sus franquicias.

En eso radica tu realidad, Mazatlán FC: en ser una farsa desde tu fundación, un negocio, un abuso y, sobre todo, una acción corrupta para llenar de billetes a quienes vieron en la afición la oportunidad de gozar de mar, cerveza y futbol de primera división.

Primero robaste parte del alma de un equipo de tradición —en respuesta para mi gran amigo Alejandro, un Monarcas Morelia— que alguna vez fue campeón de liga y copa, que siempre llenó su estadio y que tenía una de las aficiones más leales que ha visto este país, nunca con un gran presupuesto, pero sí con un gran corazón, un corazón purépecha, arrebatado por un empresario que da su vida por ello: arrebatar, robar y evadir. ¿Qué más podíamos esperar de Ricardo Salinas Pliego?

Hoy es un hecho que te vas, para darle tu lugar a otro histórico, al que le fue negado el ascenso deportivo, aunque méritos tenía para hacerlo, pero fue víctima de tu ahora ex dueño y de esa camarilla de corruptos que hoy manejan la liga, la selección y el deporte que más gente juega y vive en este país.

Lo que nadie ha dicho ni cuentan es que te vas, y mientras todos hablamos del estadio, y de cómo corruptamente lo construyó el exgobernador Quirino, y cómo se lo dio en comodato a Salinas Pliego, o de cómo tus jugadores y cuerpo técnico de primera división empiezan a partir a buscar “mejores puertos” que los reciban, nadie está diciendo lo que dejas atrás. Ya lo hiciste una vez en Morelia, pero acá dejas en abandono a tus fuerzas básicas, a la sub-15, 17 y 20, a las cañoneras, aun cuando nunca les diste un trato profesional.

Todas y todos ellos eran jóvenes con sueños, que aspiraban a luchar por un lugar; tú cortaste eso de tajo y hoy, en un estado que pide a gritos opciones para cumplir sueños, tú los estás “arrebatando”, eso sin contar al personal: preparadores físicos, cuerpo técnico, médicos, utileros, entre otros.

Qué decir de cómo incumplieron en construir un espacio para desarrollar y formar a las fuerzas básicas y divisiones menores; queda claro que el proyecto de Mazatlán FC fue solo un negocio, encabezado por un empresario hotelero y un delincuente dueño de una televisora.

Hoy se vislumbra un último torneo en el cual competirán los cañoneros, con un plantel disminuido, con jóvenes en las inferiores que sufrirán la falta de recursos de esta etapa final y que pasarán más tiempo pensando en qué va a pasar con su futuro y si puede el nuevo dueño ponerles ojo y llevarlos al nuevo proyecto, algo que para muchas y muchos jóvenes será imposible.

Así que, señores del futbol, señores empresarios de la redonda, de nuevo: gracias por nada. Son peor que los políticos, vendieron fantasías, peor que la batalla naval en pleno carnaval, peor que los paquetes de fin de semana para la afición que cruzaba pagando más de 6 mil pesos de carreteras para llegar a un estadio y pasar un fin de semana en el “plus” que te daba un equipo en el puerto, sin duda algo que pudo ser y no fue.

¡Hasta siempre!

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