Bad Bunny en el Super Bowl: cultura latina frente a la hipocresía estadounidense

Bad Bunny en el Super Bowl

Por Jonatan Azbat Carrillo

A decir verdad, no soy un súper fan de Bad Bunny; he cantado y perreado algunas de sus canciones, pero reconozco su enorme influencia cultural y su capacidad de movilizar a millones.

Por otra parte, lo que siempre me ha llamado la atención del Super Bowl es el medio tiempo y ver a las grandes estrellas que se presentan. Por eso me sorprendió enterarme de que Bad Bunny sería el artista principal del espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 2026, especialmente considerando que había cancelado todas sus presentaciones en Estados Unidos. Su aparición en un escenario tan masivo y mediático es un hecho notable, no solo artístico sino también político.

Bad Bunny en el Super Bowl

Estados Unidos, una nación que presume de diversidad y multiculturalismo, parece entrar en pánico ante la presencia de un puertorriqueño que canta en español y celebra abiertamente su cultura. La reacción no se limita a simples críticas artísticas: Donald Trump lo calificó de “ridículo”, Kristi Noem lo atacó por “activismo político” y Marjorie Taylor Greene lo acusó de “perverso” y hasta “demoníaco”. Sí, demoníaco. Un término exagerado y absurdo para alguien que simplemente representa y visibiliza la identidad latina. Esta demonización revela algo más profundo: el miedo de sectores conservadores ante la presencia cultural latina, una población que no solo ha crecido demográficamente, sino que también desafía la narrativa de una “América anglosajona” que aún pretenden imponer. Mientras algunos se escandalizan por un espectáculo musical, estos mismos sectores ignoran las redadas del ICE, las amenazas constantes a familias migrantes y la persecución sistemática hacia millones de latinos, un escenario donde el pueblo se levanta contra la ICE y redadas. En otras palabras, la alarma moral no es por lo que Bad Bunny hace en el escenario, sino por lo que representa: una comunidad que reclama visibilidad, voz y espacio en un país que a menudo pretende borrarlos o limitar su influencia.

Bad Bunny en el Super Bowl
Bad Bunny durante su participación en Saturday Night Live

Bad Bunny, consciente de este contexto, ha decidido no incluir a Estados Unidos en su gira actual, una decisión que habla de prudencia ante las amenazas y de la hipocresía estadounidense que aplaude la diversidad cultural en los escenarios, pero persigue y criminaliza a los latinos en la vida diaria. Durante su monólogo en Saturday Night Live, en español, agradeció a la comunidad latina y recordó que nadie puede borrar nuestra huella y contribución en este país. Esa visibilidad es lo que incomoda a los sectores más conservadores: la lengua, la identidad, la cultura.

Bad Bunny en el Super Bowl
Bad Bunny durante su participación en Saturday Night Live

No se trata solo de cultura; también es economía. Bad Bunny ha demostrado que su música impulsa la economía de su tierra natal. Su residencia de 31 conciertos en Puerto Rico atrajo a más de 600,000 personas y generó una derrama económica superior a los 700 millones de dólares, revitalizando turismo, comercio y empleo local. Mientras Estados Unidos discute si el inglés debe ser el idioma oficial o si su actuación es “demoníaca”, en Puerto Rico la música de Bad Bunny tiene un impacto tangible y real.

Bad Bunny en el Super Bowl
La residencia de conciertos de Bad Bunny es “No Me Quiero Ir de Aquí”, que promociona su álbum “Debí Tirar Más Fotos” (2025) y tuvo lugar en el Coliseo José Miguel Agrelot en San Juan, Puerto Rico.

Lo que está en juego no es solo quién canta en el Super Bowl. Está en juego la representación cultural, la libertad de expresión y el reconocimiento de que Estados Unidos es también puerto, tierra y voz latina. Criminalizar, demonizar o ridiculizar a un artista que habla español y celebra su cultura no es “preocupación moral”; es miedo a lo que no pueden controlar.

Mientras algunos gritan sobre “actuaciones demoníacas” y otros discuten si el inglés debe ser el idioma oficial, queda en evidencia la hipocresía de un país que se beneficia de la cultura latina, pero persigue y restringe a quienes la crean. Bad Bunny no solo se presenta en el Super Bowl: expone las contradicciones y la doble moral de Estados Unidos, y eso es lo que realmente incomoda.

Yo Perreo Solx. Nos leemos proximamente.

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