Este jueves se celebró una misa en memoria de Héctor Melesio Cuén Ojeda, al cumplirse un año de su fallecimiento. Familiares, amigos y personas cercanas al fundador del Partido Sinaloense se reunieron para recordarlo y rendir homenaje a su trayectoria en la vida pública del estado.
Misa en su honor y palabras de agradecimiento
Durante la ceremonia religiosa, el sacerdote Víctor Murillo ofreció un mensaje en el que destacó el papel de Cuén Ojeda como servidor público y el aprecio que diversos sectores de la sociedad sinaloense le manifestaron en vida.
“Esto es el reconocimiento a un ser humano, como cualquiera de nosotros, que buscó servir”, expresó el sacerdote.
Al término de la misa, su esposa, Angélica Díaz Quiñónez, dirigió unas palabras de agradecimiento a nombre de la familia, destacando el acompañamiento que recibieron durante el año de duelo.
“Agradecemos profundamente su compañía y apoyo constante durante este difícil proceso. Su presencia fue un consuelo para mi familia y para mí”, señaló.
La familia Cuén Díaz reiteró su agradecimiento por las muestras de apoyo recibidas y subrayó el valor de la amistad y solidaridad expresadas durante este tiempo.
Un asesinato sin resolver, un año del aniversario luctuoso de Héctor Melesio Cuén Ojeda
Héctor Melesio Cuén Ojeda fue asesinado el 25 de julio de 2024 en circunstancias que continúan bajo investigación por parte de la Fiscalía General de la República. En un inicio, la versión oficial apuntaba a un intento de asalto ocurrido en una gasolinera al norte de Culiacán; sin embargo, peritajes posteriores y declaraciones públicas pusieron en duda esa narrativa.
Nuevas versiones y contradicciones
Una carta atribuida a Ismael “El Mayo” Zambada, publicada semanas después de los hechos, señaló que Cuén Ojeda había asistido a una reunión con líderes políticos y figuras del crimen organizado en una finca ubicada en Huertos del Pedregal, al norte de la ciudad. En ese lugar, el propio Zambada habría sido secuestrado y posteriormente entregado a las autoridades estadounidenses.
La Fiscalía General de la República confirmó haber encontrado en esa finca sangre perteneciente a Cuén Ojeda, casquillos de diversos calibres y rastros de violencia, lo que reforzó las versiones que contradicen el informe inicial.
Persisten las dudas
A un año de los hechos, el caso permanece sin resolverse y sigue generando cuestionamientos sobre el contexto político y criminal en el que ocurrió el asesinato.








