Por Alejandro Castro
Como nota de introducción y para ser fiel a mis pensamientos he de decir: lo que escribo lo hago desde el corazón, con el ánimo de aportar algo a nuestra causa, de visibilizarnos, de ponernos en el centro del escenario y con luz sobre nosotros.
No soy dueño de la verdad, no conozco toda la historia, no comulgo con todas las teorías y mentiré de manera cínica, constante y deliberada durante mis escritos solo por diversión; todo lo anterior con la intención de generar un debate, aportar ideas, generar movimiento tanto dentro como fuera de nuestro colectivo.
Siéntanse libres de opinar, de aportar, de dudar, de corregir dentro de este espacio que es nuestro espacio.
Empezamos entonces con la memoria, busquemos nuestros orígenes, a historia documentada que existe y se conserva.
Los griegos
Debemos separar nuestro tiempo en la era cristiana, en la occidentalización romana, luego convertida a cristiana, que tomó rumbo en los siglos 1 al 5 de nuestra era, dónde se unieron bajo el yugo o la negociación las grandes culturas europeas en un solo núcleo: La Roma.
Revisaremos un poco de la historia política y geográfica de la expansión romana; pero antes, el Olimpo, Los Griegos, precursores del arte, de la ciencia, de la técnica, una civilización preocupada por trascender, por dejar plasmada su historia y su quehacer cotidiano.
La cultura griega era politeísta, guerrera, culta y sanguinaria. La comunicación filosófica y política entre sus ciudades los hizo desarrollar un sentido del arte y de lo estético que los separó de las culturas vecinas aún dedicadas a las labores agrícolas y los confrontó con la otra gran civilización contemporánea, los Egipcios, que ya hablaremos de esos guapos en otro texto.
El politeísmo griego estaba basado en un Dios Superior y varios dioses hermanos-esposos-hijos que dominaban áreas muy específicas, había un dios del vino, una diosa de la belleza, un dios del mar y así hasta que se cansen. Los dioses, sobre todo los hombres, bajaban en forma de persona de cuando en vez y se echaban su canita al aire, de ahí nacieron semidioses, ¿cómo olvidar al chiquitito de Heracles?
Bueno, ¿a qué viene a cuento todo esto? Pues, nos deja ver la moral y las costumbres griegas y su emplazamiento a sus dioses en lo cotidiano. Hablemos de lo terrenal:

El gimnasio y los baños públicos
Es importante situarse y contextualizar los tiempos, mucha de la práctica erótica griega sería un escándalo hoy, pero no en las grandes épocas de Atenas. Las relaciones homosexuales entre dos hombres en la misma condición socioeconómica eran mal vistas, rechazada, incluso castigada. No así, la relación entre un hombre mayor, denominado erastés y un púber, denominado erógeno; la juventud se pavoneaba ante los ciudadanos, los hombres ricos y libres, para conseguir sus favores.
Las puertas de la Palestra se abrían al amanecer para que los jóvenes, hijos de ciudadanos griegos, practicaran deportes, técnicas combativas y estudiaran filosofía. Los ciudadanos se acercaban a conocer y cortejar a los adolescentes con la intención de iniciarlos en las artes políticas y de negociación, los colmaban de regalos y atenciones y se hacían acompañar de ellos a las cenas y las orgías.
Este periodo de tiempo era breve para el joven, partía desde su iniciación en la Palestra hasta que su cuerpo juvenil se tornaba masculino, aproximadamente de los 14 a los 17 años. Después de ese corto periodo, el joven podía iniciar el cortejo con otros jóvenes a los cuales iniciar en este arte y el ciudadano podía buscar uno nuevo a quien cortejar.
Estas prácticas eran bien vistas entre los ciudadanos y solo entre ciudadanos. Un ciudadano no podía tener estas prácticas con un esclavo, con un campesino, con un extranjero. Bueno, en el caso de los esclavos, al ser considerados propiedad del dueño, estaban a disposición de sus amos, pero nadie andaba por ahí presumiendo que tenían relaciones sexo-afectivas con sus esclavos.
Las familias de los jóvenes cortejados se sentían halagados y veían en estas relaciones una oportunidad para que sus hijos pudieran conseguir o consolidar sus espacios en las mesas donde se tomaban decisiones políticas y comerciales. Adriano tuvo como compañero a Antinoo, le dedicó grandes esculturas y su relación era abierta y conocida, aun con la amargura de la esposa de Adriano.
Alejandro, tuvo sus affairs con Hefestión y Bagoas, ninguno confirmado por sus historiadores, pero claros aun en día según los textos y las imágenes que han sobrevivido. Bagoas, por ejemplo, era eunuco de la corte de Darío II y pasó a la corte de Alejandro tras la conquista, famoso por su belleza y su inteligencia.
En el caso de Alejandro, se reconocen varias amantes, compañeras, concubinas a lo largo de su historia, pero sus relaciones con hombres, jovencitos, eunucos están veladas u ocultas de la historia y se tienen que interpretar en lo que se escribió. ¿Alejandro era bisexual, pansexual, demisexual?
Paralelo a las relaciones consensuadas entre menores y hombres adultos y otras entre adultos solapadas y medio ocultas, además se han encontrado en las paredes de los gimnasios, donde los jóvenes entrenaban, pintas dónde uno le declara el amor a otro o el otro se burla del amor no correspondido de aquel otro. Esos espacios, negados a los externos y las visitas, reflejan el verdadero sentimiento de aquellos jóvenes que tenían relaciones con adultos. Jóvenes que no temían expresar sus sentimientos por sus congéneres.
Hagamos entonces una revisión de las prácticas sexuales y homo-eróticas de los ciudadanos griegos. En nuestra época que hombres poderosos y adinerados cortejen y seduzcan a menores de edad no solo es moralmente cuestionable, es ilegal, en el menor de los casos es estupro o en el peor pederastia y abuso de menores, que los padres permitieran e incluso alentaran a sus hijos podría ser visto como un acto antinatura hoy por hoy.
Entonces, ¿son estas prácticas parte de nuestra historia LGBT? ¿La normalización del sexo homosexual consensuado con menores en la época del esplendor griego nos representa?, ¿aspiramos a la normalización de todas las formas de expresión e identidad sexual?, ¿era doble moral aplaudir las relaciones joven-adulto y condenar las de adulto-adulto?
Este espacio es nuestro, aportemos ideas, hagamos debate.
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FB: Alejandro Castro
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Alejandro Castro es originario de Mazatlán y parte de la generación millennial, estudió Turismo en la UdeO y más tarde una maestría en Ciencias Sociales en la UAS. Ha combinado la docencia universitaria con la investigación y la capacitación, además de desempeñarse en distintos espacios públicos: fue secretario técnico de la Junta de Coordinación Política en el Congreso de Sinaloa, secretario particular en la SEPyC y coordinador de proyectos estratégicos en su ciudad natal.
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1 Comment
Interesante análisis histórico que nos recuerda cómo cambian los valores según la época y la cultura. Reflexionar sobre la Grecia clásica nos ayuda a cuestionar qué prácticas son realmente universales y cuáles dependen del contexto social y ufff, vaya que nos falta hacerlo. El tema abre debate sobre los límites de la libertad y la moral en relación con la política y la sexualidad.