Por Alejandro Castro Osuna
Hablemos de representatividad, visibilidad y espacios públicos. Si quieres que alguien se aprenda el nombre y conozca la cara de un personaje histórico ponlo en un billete de circulación nacional: Benito es azul, Zapata era verde, Morelos es moradito, Madero es como gris.
Hay billetes con un ajolote, con pirámides, con mariposas. Y con toda esa variedad de billetes en circulación hay una constante: pocas mujeres. Eso sí, Sor Juana se ha mantenido a lo largo de la historia. Hace muchos años estuvo La Corregidora; a Madero lo acompañan, detrás de él, Carmen Serdán y Hermila Galindo; Frida Kahlo comparte el espacio con Diego, ella en el anverso. Incluso, Sor Juana estuvo en dos billetes al mismo tiempo: el de 100 y de 200 pesos, por una temporada corta.

Yo iba a la primaria con una moneda de Sor Juana y me alcanzaba para unas papas y un jugo. En otra moneda estaban Hidalgo, había una con Carranza y el siempre presente Benito estaba en las de 50 pesos, podías comprar un chicle de bolita con él.
¿Por qué Sor Juana ha logrado sobrevivir en las portadas de los billetes?
Leona Vicario nunca ha aparecido en un billete, ella aportó sus ideales, pensamientos y trabajo de inteligencia encubierto al movimiento independentista junto a su esposo Andrés Quintana Roo, quien ya apareció en los billetes en la década de los 80 del siglo pasado.

¿Por qué La Corregidora solo estuvo una temporada y ya no volvió?
Me encantaría ver a Clara de la Rocha, con el fusil al hombro y sus trenzas a lo Star Wars, en la cara de un billete y ojalá sea un billete de 20 o de 50 pesos, de esos que se mueven mucho de mano en mano, para que todos conozcan a la jovencita que participó en la toma de Culiacán para el movimiento maderista y fue nombrada Coronela por sus logros en la Revolución.

¿Por qué Hermila o Carmen no merecen un billete para cada una?
Elvia Carrillo Puerto luchó por conseguir igualdad de derechos entre hombres y mujeres, sobre todo el acceso a ejercer el voto de las mujeres, tanto durante la Revolución Mexicana como en el periodo postrevolucionario.

¿Otras caras para los billetes? María Izquierdo, Dolores del Rio, Rosario Castellanos, Pita Amor, María Félix.
Helena Garro escribió de todo: ensayo, novelas, guiones, compitió y ganó espacios desde el inicio con los grandes de su época. Nunca ha estado en un billete.
Démosle un billete a Xavier Villaurrutia, otro a Salvador Novo y otro a Concha Urquiza. Yo propongo a Juan Soriano en el billete de 100 pesos, por un lado su rostro y en el anverso La Paloma, esa obra magnifica que nos heredó.

¿Quién decide a quien honrar en los billetes?
Interesante sería saber cómo han logrado sobrevivir Benito y Sor Juana; al que ya he visto poco es a Hidalgo, que también es uno de los consagrados.
Esos son mis nombres.
Escríbanme, yo los leo.
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Alejandro Castro es originario de Mazatlán y parte de la generación millennial, estudió Turismo en la UdeO y más tarde una maestría en Ciencias Sociales en la UAS. Ha combinado la docencia universitaria con la investigación y la capacitación, además de desempeñarse en distintos espacios públicos: fue secretario técnico de la Junta de Coordinación Política en el Congreso de Sinaloa, secretario particular en la SEPyC y coordinador de proyectos estratégicos en su ciudad natal.
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