Diversidad Política | El Drag es arte no identidad

Es importante diferenciar el trabajo del travesti, del transformista y de la Drag. Las tres expresiones pueden compartir escenarios, pueden intercalar, se parecen, pero cumplen funciones diferentes.

Por Alejandro Castro

Drag Queen no es una identidad de género, es una expresión artística que permite contar una historia, crear un alter ego, generar un mensaje, alzar la voz.

Ser Drag Queen es diferente a ser queer, a ser trans pero también es parte de la disidencia LGBTIQ y ha abierto espacios en el ámbito artístico y cultural. Pero esto no significa que todas las Drags sean activistas, tengan un mensaje de disidencia o de visibilización. No están obligadas, no es su función primaria. 

Es importante diferenciar el trabajo del travesti, del transformista y de la Drag. Las tres expresiones pueden compartir escenarios, pueden intercalar, se parecen, pero cumplen funciones diferentes.

Desde la época de Shakespeare han existido actores que han tomado el rol femenino en los montajes de teatro, algunas veces para darle algún énfasis al personaje, algunas veces tomados para la comedia o la sátira, algunas veces por falta de personal femenino. También hay puestas en escena donde el hilo conductor es un personaje travestido: La Señora PresidentaLa Jaula de las Locas, por ejemplo; donde un personaje masculino es obligado a travestirse por la situación del momento y esto conduce a escenas divertidas y disparatadas.

El tema del travestismo ha cruzado también en sentido contrario, por ejemplo, en Todo sobre mi madre, producción de Almodóvar, la actriz Antonia San Juan interpreta a una mujer trans que es trabajadora sexual y tiene un monólogo delicioso (les recomiendo que busquen el video de la Agrado en esa película).

En el tema del transformismo también es importante puntualizar sus alcances. Lo mejor es un ejemplo mexicano: Francis, la reina del Transformismo de los 80 y 90 del siglo XX. Todos la vimos en Siempre en Domingo, imitando a las mejores y más grandes estrellas nacionales y extranjeras. Francis ofrecía un espectáculo burlesque donde lo mismo imitaba a Yuri como a Tina Turner en un ambiente de cabaret y glamour. La vida personal de Francis es poco conocida, pero se definía a sí misma como artista del transformismo, su intención no era crear personajes nuevos o situaciones novedosas, su talento estaba asentado en su capacidad de pedir prestada la esencia de artistas consagradas e imitar sus movimientos, sus pasos, sus canciones.

Y esa transformación les ha permitido a muchos artistas llenar clubs y centros nocturnos. Antes del auge del mundo Drag lo que veíamos en los bares eran espectáculos de imitación, algunos llenos de comedia y picardía. Recordemos a las estrellas del cabaret en La Casa de las Flores: La Gloria, La Pau, La Amanda y La Yuri. 

En Mazatlán tenemos a la Gran Romina Powers, que engalanaba las noches del extinto bar Vitrolas, imitando lo mismo a Paquita la del Barrio que a Yuri, mientras se burlaba de la audiencia y se divertía de las tragedias ajenas y de las propias.

Y no se olviden de las Muchachitas de Barrio, comandadas por mi hermana Thalia Fedorova, que como un gran equipo igual llenan un bar que organizan fiestas de apoyo y beneficencia para las comunidades más necesitadas, llevando espectáculos de imitación de las más grandes estrellas de la música.

Y luego llegaron las Drags. No son un fenómeno reciente, pero sí han tomado fuerza en las últimas décadas debido a los concursos y programas internacionales; en México se ha consolidado una comunidad grande de bares, giras y personajes drag que han hecho de la escena LGBT nocturna su cuna y su casa.

El formato de drag race, la carrera drag, tomó popularidad en EEUU y se ha extendido y diversificado por todo el continente. Esto les ha permitido a los artistas abrir espacios para nuevas expresiones de arte y poder hacer una crítica social de su entorno. La población LGBTIQ+ siempre ha estado ligada y dentro del mundo artístico y cultural, las expresiones artísticas están llenas de movimientos y carreras impulsadas por artistas LGBTIQ+. La suma de los talentos siempre será importante, sigamos sumando, sigamos siendo hermanes.

Escríbanme, yo los leo.

Alejandro Castro Osuna

FB: Alejandro Castro Osuna

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Alejandro Castro es originario de Mazatlán y parte de la generación millennial, estudió Turismo en la UdeO y más tarde una maestría en Ciencias Sociales en la UAS. Ha combinado la docencia universitaria con la investigación y la capacitación, además de desempeñarse en distintos espacios públicos: fue secretario técnico de la Junta de Coordinación Política en el Congreso de Sinaloa, secretario particular en la SEPyC y coordinador de proyectos estratégicos en su ciudad natal.

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Las opiniones expresadas en esta columna son exclusiva responsabilidad de quien las firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de este medio.

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1 Comment

  1. Clau Chicuate dice:

    Excelente! me gusta la forma en que explicas, alimentas con comentarios tu reseña ,
    Seguiré leyéndote !

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