Diversidad Política | El clóset puede ser la opción segura

El clóset puede ser la opción segura

Por Alejandro Castro 

No todos salimos del clóset, y eso está bien. Nadie está obligado a hacerlo si no lo considera seguro, cómodo o personal. No todos salimos del clóset en todos nuestros ambientes. Habrá personas que estén fuera del clóset en su grupo de amigos, con sus familiares cercanos, pero que decidan que no es un ambiente seguro salir del clóset en su ámbito laboral o ante todo su entorno social.

Entonces, ¿para qué salir del clóset?, ¿por qué hacerlo?, ¿cuándo hacerlo? Es una decisión personalísima que puede estar atravesada por factores de seguridad, creencias y valores religiosos, así como por la empatía y la aceptación familiar. 

Recordemos que Juan Gabriel, ante una pregunta de cañonazo de Fernando del Rincón, nunca lo aceptó, pero hizo famosa la frase: “lo que se ve, no se pregunta, mijo”. ¿Por qué un personaje tan icónico como Juan Gabriel nunca lo dijo en voz alta? ¿Quiénes sí lo sabían? ¿Para qué ocultarlo?

Un personaje que tampoco quiso decirlo en público, en voz alta, pero lo aceptaba en sus escritos a través de insinuaciones, fue Monsi; el grandísimo Carlos Monsiváis era un férreo defensor de la población LGBTIQ, fue de los primeros en traer literatura y propaganda LGBTIQ a México en la década de los setenta del siglo pasado; casi de forma clandestina introducía textos y notas al país sobre lo que estaba ocurriendo en otras latitudes. Nunca salió del clóset, al menos nunca en voz alta; consideraba que una parte importante de ser homosexual tenía que ver con la disidencia, con lo clandestino y con no entrar al establishment. La de Monsi fue una decisión personal: no salir del clóset porque no quería, porque hacerlo le quitaba lo emocionante, lo divertido. 

En 1974, Tina Galindo montaba Los Chicos de la Banda en la Ciudad de México, una obra con un tema abiertamente gay que sirvió para visibilizar, en escena, el ambiente cotidiano de un grupo de amigos. Tina era una amante de las artes, formó parte del grupo de intelectuales de su época y fue referente en teatro y televisión. Falleció hace algunos años y nunca aceptó en público su identidad de género ni la relación de toda una vida con su pareja. Nadie preguntaba, nadie decía, todos sabían.

Y en épocas recientes, Montse & Joe; hasta hace muy pocos años, Montserrat contó la época de conquista y enamoramiento que vivió con Yolanda y cómo ambas vivieron en la clandestinidad algo que se notaba claro y se sabía en lo público.

¿Lo hacían por no perder el trabajo? ¿Las habrían despedido si hubieran hecho pública su relación? Muchos nos mantenemos en el clóset en nuestros trabajos para mantenernos seguros, para evitar miradas, para poder entrar a trabajar en empresas conservadoras, para evitar comentarios lascivos, incisivos, groseros. 

Estos son ejemplos, pocos, pequeños, de personas que lo tenían todo en un ambiente público, político o laboral y decidieron mantenerse en el clóset.

¿Perderían valor las canciones de Juan Gabriel si hubiera salido del clóset? Lo dudo. Su música y él mismo ya estaban consagrados, y lo suyo era un secreto a voces. 

¿El amor de Tina valdría más o menos si lo hubiera declarado a una revista o a un periódico sensacionalista? El amor de ellas estuvo cuidado y protegido por sus amigos, por su familia —la sanguínea y la elegida—; estaban seguras en su entorno y con eso fue suficiente por varias décadas.

De Monsi todos lo sabíamos: sus fans, sus amigos, sus detractores, todos. Nadie preguntaba; no era necesario. 

Y aquí es importante dejar claro que nadie debe sacar del clóset a otros, ni por broma, ni por juego, ni por chisme. Eso puede ocasionar problemas graves: problemas de seguridad en el entorno cercano, problemas laborales, sentimentales y psicológicos.

Y también habrá personas que, desde su interior, decidan que no quieren hacerlo, que no desean hacer manifestaciones públicas de su identidad, de su deseo, de sus amores, y se vale, porque del otro lado de la moneda no vemos a los heterosexuales hablando en sus entornos de sus gustos, amores o preferencias si no lo desean hacer o si no se sienten cómodos. Respetemos, entonces.

Todos tenemos nuestro tiempo, nuestro ritmo, nuestros espacios. Es nuestro deber cuidarnos entre nosotros, proteger a los otros.

Escríbanme, yo los leo.

Alejandro Castro Osuna

FB: Alejandro Castro Osuna

+ + +

Alejandro Castro es originario de Mazatlán y parte de la generación millennial, estudió Turismo en la UdeO y más tarde una maestría en Ciencias Sociales en la UAS. Ha combinado la docencia universitaria con la investigación y la capacitación, además de desempeñarse en distintos espacios públicos: fue secretario técnico de la Junta de Coordinación Política en el Congreso de Sinaloa, secretario particular en la SEPyC y coordinador de proyectos estratégicos en su ciudad natal.

+++

Aviso de responsabilidad:
Las opiniones expresadas en esta columna son exclusiva responsabilidad de quien las firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de este medio.

(Visited 303 times, 1 visits today)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Close