La Plazuela Rosales se convierte en un escenario de protesta y esperanza
Era una mañana llena de entusiasmo en la Plazuela Rosales. Estudiantes de preparatoria de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) se reunieron con pancartas, consignas y un objetivo claro: alzar la voz por sus derechos y exigir elecciones justas para su consejo estudiantil. La marcha no solo fue un acto de protesta, sino una demostración de valentía frente a un sistema que, según ellos, ha tratado de silenciarlos.


Entre gritos como “Fuera Madueña”, se podían leer pancartas con mensajes de protesta: “Sí se puede hacer mucho alzando la voz”, “Ni vendidos ni comprados, estudiantes indignados”, “El miedo no vota, nosotros sí”, “Madueña no somos tuyos” y “La educación no se vende”.
La bandera de One Piece, símbolo de rebeldía y unidad, ondeaba orgullosa entre los jóvenes, recordando que esta marcha era también un acto de creatividad y pertenencia.

Voces que cuentan historias de coraje
Dulce Valenzuela, de la Preparatoria Central, compartió cómo el miedo se mezcla con la convicción:
“El miedo está presente porque estamos desafiando a la universidad en la que estudiamos. Pero hacemos esto por una buena causa: queremos instalaciones dignas, ser escuchados y tratados con respeto. No pedimos imposibles, pedimos justicia”.
Danna Saavedra añadió que su lucha va más allá de simples elecciones:
“Lo que queremos es que las elecciones sean transparentes, que los alumnos sepan por quién votan y que nuestra voz cuente. No estamos pidiendo nada extraordinario, solo derechos que nos corresponden”.

José de Jesús, estudiante de Los Mochis, relató la situación de su región:
“Venimos a protestar por la falta de democracia en la elección de las consejerías universitarias. La problemática es estructural: la universidad enfrenta deficiencias en infraestructura, organización y participación estudiantil. No se trata solo de nosotros, sino de todos los estudiantes y maestros”.

Génesis Naomi Pillado Chávez subrayó la arbitrariedad que enfrentan:
“Es absurdo que se desestime nuestra voz. No estamos inventando nada, pedimos condiciones básicas: buenas aulas, limpieza, baños accesibles, maestros de calidad. Esta lucha es necesaria y legítima”.

La marcha que une a toda la comunidad universitaria
A medida que los estudiantes avanzaban por las calles de Culiacán, la manifestación crecía. Se sumaron jóvenes de la UAS de Los Mochis, fortaleciendo un mensaje claro: no se trata de una protesta aislada, sino de un movimiento que busca dignificar la educación y garantizar que los estudiantes sean escuchados.

Los jóvenes también denunciaron amenazas de represalias, como bajas en calificaciones o presiones a sus padres para asistir a reuniones familiares. Sin embargo, nada de eso logró silenciarlos; al contrario, su determinación se volvió más evidente a cada paso que daban, mostrando que la juventud tiene fuerza, convicción y derechos que defender.

Al Congreso: un acto de esperanza y compromiso
Finalmente, tras recorrer la ciudad, los estudiantes llegaron al Congreso del Estado de Sinaloa. Allí fueron recibidos por maestros activos y jubilados que compartían su protesta contra la reingeniería de la UAS.

La presidenta de la Junta de Coordinación Política, María Teresa Guerra Ochoa, escuchó a los jóvenes y se comprometió a atender sus demandas junto con los docentes presentes.

Fue un momento cargado de emoción: jóvenes y adultos, unidos por la educación y la justicia, demostrando que cuando la comunidad universitaria se organiza, su voz no puede pasar desapercibida. La marcha concluyó, pero el mensaje quedó claro: la UAS tiene estudiantes que no se rinden y que exigen ser escuchados.









