La movilización inició y culminó en la plazuela Rosales entre música de banda, consignas y un ambiente de resistencia
Con tambora, pancartas y consignas que exigían respeto y democracia, decenas de estudiantes de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) protagonizaron una manifestación pacífica en el corazón de la ciudad, en la plazuela Rosales, para exigir el fin del autoritarismo universitario y el reconocimiento pleno de la voz estudiantil.

Desde las primeras horas, los jóvenes comenzaron los preparativos para una jornada que definieron como una expresión legítima y sin confrontación, convocando a toda la comunidad universitaria, padres de familia y jubilados.
Apoyo a jubilados y reclamos por procesos internos opacos
Uno de los principales motivos de la manifestación fue el respaldo a los trabajadores jubilados de la institución, quienes también se sumaron al llamado. Los estudiantes exigieron claridad en los procesos del Consejo Universitario, denunciando exclusión, censura y prácticas de favoritismo que, aseguran, vulneran los principios democráticos de la UAS.

Además, algunos participantes aclararon que su movilización fue autónoma, sin influencias externas ni presiones de docentes, en respuesta a rumores que intentaban desacreditar su protesta.
Tensión en los planteles: puertas cerradas y acceso forzado
Después de su arranque en la plazuela, los estudiantes marcharon hacia diversos planteles. En la Preparatoria Central, el ingreso fue permitido; sin embargo, en la Flores Magón y la Dr. Jorge Fausto Medina Viedas, las puertas fueron cerradas.

Entre empujones y reclamos, los jóvenes forzaron las entradas hasta lograr pasar, asegurando que no permitirían que las autoridades bloquearan su derecho a manifestarse. Algunos señalaron que la excusa de una supuesta falta de agua en los planteles fue utilizada para justificar el cierre.

Denuncias por acoso y rechazo a la “reingeniería universitaria”
Durante el recorrido también se escucharon denuncias de acoso sexual contra maestros, así como exigencias para erradicar la impunidad y la violencia dentro de la universidad.

Las consignas feministas se mezclaron con los gritos de “¡Fuera Madueña!” y “¡Nepotismo!”, mientras los manifestantes cuestionaban el proyecto de “reingeniería universitaria”, al que consideran una estrategia para mantener el control político interno.

Entre los símbolos más llamativos destacó una piñata del Madueña, acompañada con la frase “Madueña, entiende: no va la reingeniería”, que se convirtió en uno de los íconos visuales de la protesta.
El cierre: una piñata rota, banda sinaloense y un grito colectivo
La movilización culminó de nuevo en la plazuela Rosales, donde todo comenzó. Allí, entre música de banda, aplausos y consignas, los estudiantes rompieron la piñata de Madueña y aventaron huevos a la lona que decía “Fuera Madueña“, como un acto simbólico de rechazo a la actual administración universitaria.
En el ambiente se mezclaban la indignación, la alegría y el espíritu combativo de los jóvenes, acompañados por jubilados y hasta estudiantes del COBAES que se sumaron espontáneamente. Las protestas se realizaron frente y dentro de los edificios universitarios, mientras denunciaban la presencia de observadores del comité ejecutivo.

Entre tambores, música y voces firmes, la comunidad universitaria dejó un mensaje claro: la UAS no puede seguir en silencio. Los estudiantes exigen respeto, transparencia y el fin del autoritarismo.









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Me gustan los estudiantes, su realismo, su energía, su espontaneidad, su coraje, su rabia en contra del autoritarismo, y, sobre todo su despertar ante la injusticia en una universidad que estaba dormida.