Un sex shop convertido en escenario del arte
No es un museo ni una galería. Es Sensation’s Sex Shop un lugar inesperado que Marco Valentine eligió para presentar su segunda exposición, “El amor es un arma”.

Los beats de DJ Prince Terrible golpean como declaración de intenciones mientras los visitantes caminan entre collages, colores y texturas que parecen gritar: esto no es decoración, es realidad.

La tortilla se volteó y el mundo al revés
Después de dos años de trabajo diario, Valentine nos presenta obras que no solo hablan de él, sino de un mundo al revés. “La tortilla se volteó”, dice. Con esa metáfora cruda, apunta a la represión, la vigilancia, la homofobia, la transfobia y la política sobre nuestros cuerpos. Lo que antes era apertura y libertad, hoy es control y censura. Su arte no es decorativo: es un grito, un espejo que golpea y obliga a mirar la realidad de frente.

De lo íntimo a lo social: la evolución de la obra de Marco Valentine
La exposición surgió de manera orgánica. Desde 2023 hasta principios de 2025 trabajó sin parar, creando piezas que le gustaran a él primero y seleccionando después aquellas que formaban capítulos de una historia.
“La primera exposición hablaba de mí, de mis sentimientos; esta habla del mundo que nos rodea”, explica.

Su obra combina lo glamuroso y lo cutre, desde referencias a Mapplethorpe y Warhol, hasta revistas pornográficas de los puestos del centro de Culiacán.
“Hago poemas visuales, mensajes que golpean más que cualquier decoración”, afirma.
Cada pieza es un diálogo abierto con quienes se acercan, un reto a cuestionar lo que damos por normal.

Curaduría y montaje a cargo de Frizia Corina
La curaduría y montaje estuvo a cargo de Frizia Corina, quien ayudó a darle cohesión y narrativa a las piezas de Valentine, organizando los collages y los espacios de manera que cada obra funcione como un capítulo dentro de la exposición.

La escena artística de Culiacán y aliados clave
Valentine reconoce a colegas que marcan la escena local: César Ernesto Hernández, Jonatan Azbat Carrillo y Lucía Oceguera, entre otros.
“Hay artistas increíbles y espacios para exponer, pero muchas veces las conversaciones del arte son limitadas. Por eso prefiero crear mi propia plataforma”, dice. “Si hay 20, 30, 40 personas, son esas personas las que quieren estar y tener la conversación conmigo. Eso es lo importante”.
Más allá de la exposición: un libro y nuevas ideas
Las piezas podrían quedarse solo hasta el martes, aunque la intención es que vivan más tiempo y se muevan a otros espacios. Mientras tanto, Valentine ya trabaja en lo siguiente: un libro que promete ser tan cutre y glamuroso como su obra, un nuevo capítulo en su manera de incomodar, cuestionar y hacer pensar.

Hablando de su evolución, confiesa: “Se ve que cada vez soy más yo mismo, más seguro, menos triste. Me vale v3rg@ y quiero vivir la vida”.
Esa seguridad se refleja en la paleta de colores, en las temáticas y en la forma de enfrentarse al mundo y al arte.
El arte como arma: provocación y reflexión
Entre la provocación, la crudeza y el glamour, Marco Valentine demuestra que el arte puede estar en cualquier lugar, incluso en un sex shop, y que cuando la tortilla se voltea, el arte también puede voltearla y enseñarnos a mirar la realidad sin miedo.









