Con una postura firme y humanista, el gobierno mexicano condena el uso del hambre como arma de guerra y exige paz en Palestina.
En el marco de la cumbre internacional sobre la solución de los dos Estados, México reafirmó su compromiso con el derecho internacional y la defensa de los derechos humanos, al condenar categóricamente el uso del hambre como arma de guerra, en referencia a la grave crisis humanitaria que atraviesan Gaza y Cisjordania.
El representante mexicano ante la ONU, Héctor Vasconcelos, fue enfático al señalar que el sufrimiento humano no puede ser ignorado:
“Mientras deliberamos, hombres y mujeres, niños y ancianos mueren, son desplazados o padecen las consecuencias de la hambruna. Había que actuar”.
México, del lado correcto de la historia
La intervención de Vasconcelos reflejó la política exterior humanista que promueve la Cuarta Transformación, que ha mantenido una postura firme ante los abusos y violaciones a los derechos humanos en contextos de guerra.
México reiteró su respaldo a que Palestina sea reconocida como Estado miembro pleno de la ONU y apoyó el fin de la ocupación posterior a 1967. Asimismo, exigió un alto al fuego permanente e incondicional.
Un llamado a la acción internacional
México también urgió al levantamiento de los bloqueos que impiden el acceso de ayuda humanitaria, haciendo énfasis en que ni la seguridad de Israel ni los derechos del pueblo palestino deben ser ignorados.
“Ningún crimen justifica la comisión de otro crimen”, sentenció Vasconcelos, recordando a los Estados miembros que la ONU tiene la responsabilidad moral y política de promover la paz y la convivencia.
La 4T levanta la voz con dignidad
Con esta postura, México dejó en claro que no es neutral ante el sufrimiento de los pueblos, y que está dispuesto a actuar desde el multilateralismo y la diplomacia para impulsar una solución justa, pacífica y duradera al conflicto.








