Morena reducirá la carrera por Culiacán a seis perfiles; definición será el 21 de septiembre ¿Quiénes serían?

Morena sólo llevará a seis perfiles a la encuesta final para definir a su carta por Culiacán. Entre los nombres figuran Juan de Dios Gámez, Sthefany Rea, Merary Villegas, María Teresa Guerra, Serapio Vargas y Jesús Ibarra.

La disputa por la candidatura de Morena a la alcaldía de Culiacán rumbo a 2027 ya tiene regla central: si se registran más de seis aspirantes, sólo pasarán a la encuesta final los seis con mayor reconocimiento territorial. Y la fecha para conocer al perfil ganador en el plano municipal no será en agosto, sino el 21 de septiembre, cuando el partido prevé definir las coordinaciones municipales.

Morena aprobó en su Consejo Nacional un método que combina registro, revisión de perfiles, un sondeo previo y luego una encuesta definitiva. La lógica es sencilla: primero se filtra por presencia territorial y después se mide aceptación ciudadana, honestidad, cercanía, trabajo territorial y compromiso con la transformación. Quien obtenga el mejor resultado será nombrado coordinador o coordinadora de defensa de la transformación y, en los hechos, quedará perfilado como futuro candidato o candidata.

En Culiacán, donde Morena gobierna y donde la sucesión ya empezó a moverse aunque nadie lo admita del todo, hay una lista de nombres que suenan con fuerza y otros que orbitan en la periferia, esperando acomodos, acuerdos o un golpe de suerte interno.

Los seis morenistas que hoy aparecen con más posibilidades

Si la fotografía se tomara hoy, los perfiles que más se mencionan dentro de Morena para entrar a esa lista de seis son:

Juan de Dios Gámez Mendívil, actual alcalde de Culiacán, con la ventaja natural del cargo, la estructura municipal y la exposición pública diaria. Juan tenía el inconveniente de la reeleción por estatuto, pero Morena acaba de afirmar que esta medida aplicará hasta el 2030.

Sthefany Rea Reátiga, diputada local, a quien dentro del partido ubican como un perfil joven pero con trayectoria amplia en la izquierda, formó parte de la fundación de Morena y del primer Consejo Estatal del partido.

Merary Villegas Sánchez, diputada federal y ex dirigente estatal de Morena, con peso orgánico y recorrido partidista y de las que siempre levantan la mano por Culiacán.

María Teresa Guerra Ochoa, diputada local y presidenta del Congreso del Estado, una de las figuras con mayor visibilidad por el cargo institucional que tiene.

Serapio Vargas Ramírez, diputado local, quien no ha escondido su interés y lo repite con frecuencia en el debate público.

Jesús Ibarra Ramos, diputado federal, otro de los nombres que se mantienen en la conversación interna.

Si todos ellos se registran, tendrían hoy la ventaja de ya estar colocados en la conversación política local. Pero en Morena las listas nunca se cierran tan fácil.

Los otros nombres que quieren entrar a la pelea

En el morenismo culiacanense también se mueve Pedro Villegas Lobo, identificado con el bloque que empuja a Imelda Castro Castro para la gubernatura. Si decide ir a fondo por Culiacán, tendría que resolver primero la convivencia política con Serapio Vargas, porque ambos gravitan en el mismo campo de alianzas y respaldos. Ahí no sólo se juega una candidatura municipal, sino el reacomodo de un grupo más amplio rumbo a 2027.

También ha asomado Alonso Ramírez Reyes, quien ha externado su interés en redes y en espacios políticos, pero carga con un dato que inevitablemente lo acompaña: es hijo del diputado federal y vicecoordinador de Morena en San Lázaro, Alfonso Ramírez Cuéllar. El tema no es menor, porque Morena acaba de endurecer su discurso y sus reglas internas contra el nepotismo de cara a 2027. El Consejo Nacional del partido se alistó precisamente para blindar estatutos y vetar candidaturas de familiares, aunque no se prefiguraría el nepotismo de manera directa, desde una perspectiva del discurso si podría afectar.

Además, Alonso enfrenta otra dificultad política: gran parte de su actividad reciente ha estado más vinculada a la Ciudad de México que al territorio culiacanense, y bajo las nuevas reglas el reconocimiento territorial pesa. En un proceso que presume medir arraigo local, ese detalle cuenta. Sobre su aspiración en Culiacán existen antecedentes públicos desde años atrás.

Y Ricardo Madrid, ¿entra o no entra?

Otro nombre que se menciona cuando se habla de Culiacán es Ricardo Madrid, dirigente del Partido Verde en Sinaloa. Pero ahí hay que hacer una precisión: la encuesta de Morena sería sólo para perfiles morenistas, no para cuadros del Verde. Si Ricardo Madrid aparece en la ecuación, no sería por la vía interna de Morena sino mediante un eventual convenio de coalición entre ambos partidos. Es decir, jugaría en otra pista: la de la negociación política entre dirigencias, no la de la encuesta partidista.

El fondo del proceso: menos cargada, más filtro

Morena estableció además que dirigentes y funcionarios deben actuar con neutralidad y no favorecer ni perjudicar a aspirantes. En papel suena limpio; en la práctica, será una prueba difícil en estados y municipios donde todos saben quién respalda a quién. También se prevé que la Comisión de Honestidad y Justicia pueda intervenir si detecta irregularidades o maniobras para alterar el proceso.

La apuesta del partido es llegar al 21 de septiembre con una lista depurada, medir a los perfiles mejor colocados y entregar una definición que no deje heridas imposibles de cerrar. Pero Morena conoce su propio historial: casi todos aceptan la encuesta… hasta que no les favorece.

Lo que realmente se juega en Culiacán

No se trata sólo de elegir a un candidato para la capital sinaloense. Culiacán es una plaza central para Morena en Sinaloa. Lo que ocurra ahí también impactará la disputa por la gubernatura, las alianzas entre grupos internos y el reparto de posiciones con sus partidos satélite.

Por eso la pregunta no es sólo quién quiere. La pregunta real es quién logra llegar a esa lista de seis sin romper antes con su propio grupo, sin ser arrastrado por el tema del nepotismo y sin quedarse corto en territorio.

De aquí al 21 de septiembre, más de uno va a descubrir que en Morena no basta con sonar: hay que medir.

Línea del tiempo

  • 7 de marzo de 2026: El Consejo Nacional de Morena aprueba reglas internas y endurece candados éticos, incluido el tema del nepotismo rumbo a 2027.
  • 2026: Morena define que para cargos con más de seis aspirantes habrá un sondeo previo para dejar sólo a los seis con mayor reconocimiento territorial.
  • 21 de septiembre de 2026: Fecha prevista para dar a conocer coordinaciones municipales, paso previo a las candidaturas de 2027.
  • 2027: Elección municipal en Culiacán.
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