Por Joel Álvarez Borrego
Los seres humanos constituimos una especie que presenta una enorme diversidad sobretodo en la manera de pensar, existen unos que usan como bandera el importamadrismo a estos no les importa lo que pasa a su alrededor, solo se dedican al dejar hacer, dejar pasar; hay otros que se refugian en alguna creencia sobrenatural y se aferran tanto a ella que le dejan al “destino” su vida completa; otros que se resignan a las situaciones que viven, bajan la cabeza y dicen resignados “es la vida que me tocó”; existen los que ante la falta de madurez siguen sometidos a lo que otros señalan como positivo, la vida de la moda, el consumo de productos diversos y otros menesteres que los arrojan irremediablemente al consumismo que día a día los manipula a tal grado de hacerles sentir diferentes cuando caminan por los senderos de la sociedad, caminan felices pero deben todo; otra parte de la especie humana dirige su mentalidad a venerar a quienes los explotan, se embelesan cuando los oye hablar sin detenerse a pensar que mientras los que los explotan viven en situaciones muy favorables ellos se ahogan en la desesperación por no contar con los suministros necesarios para vivir una vida digna, a los que se les rinde pleitesía se les ve ocupando residencias que ni en sueños el trabajador común podría habitar, se le venera e idolatra a quienes gozan de las cuotas sindicales sin rendir cuentas, a quienes gozan de atención médica de primera con la compra de seguros caros que ningún trabajador podrá adquirir.
Mucha razón tiene el Maestro Ramón cuando señala la importancia de contar con un pensamiento crítico que nos permita analizar con claridad los contextos que como trabajadores de la educación nos rodean. Que nos permita avizorar todas las cosas que constituyen nuestros males para poder encontrar soluciones posibles.
— Podemos preguntarnos por ejemplo hasta donde es correcto que quien dirige a la Sección 53 cuente con una fortuna que ni la mitad de los trabajadores de la educación juntos la tienen.
— Investigar a fondo los logros que se acreditan para conocer a conciencia sus mentiras.
— Investigar a plenitud con qué obstáculos te enfrentas para lograr tener una vivienda propia.
— Pregúntate sobre las vicisitudes que pasas cuando ocupas de atención médica para ti o para alguno de tus familiares.
Solo preguntándote y haciendo un ejercicio de reflexión podrás comprender tu verdadera situación laboral y por consecuencia levantar la cabeza, respirar profundo y actuar para terminar con nuestros males.








