La presidenta afirma que ya se enviaron notas diplomáticas y que hay 14 connacionales en centros con denuncias por tratos crueles
Durante su conferencia matutina de este martes, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo pidió la deportación inmediata de los migrantes mexicanos que se encuentran detenidos en centros migratorios de Estados Unidos, algunos de los cuales han sido señalados por violar los derechos humanos.
El pronunciamiento surge tras la publicación de testimonios por parte de la organización Human Rights Watch, que denuncia condiciones inhumanas y tratos crueles en lugares como el Centro de Procesamiento de Servicios del Norte de Krome, el Centro de Transición de Broward (BTC) y el Centro Federal de Detención (FDC), todos en Florida.
“Queremos que regresen ya”: Sheinbaum
La mandataria indicó que el Gobierno de México está en comunicación permanente con los consulados y que, desde que surgieron los primeros reportes, se enviaron notas diplomáticas para solicitar la inmediata repatriación de los connacionales.
“Lo que hemos solicitado es que se deporten de inmediato para poderlos repatriar”, declaró Sheinbaum.
Aseguró además que actualmente hay 14 mexicanos internados en uno de estos centros de detención, y que se están haciendo todas las gestiones diplomáticas necesarias para su retorno.
Se investiga posible violación a derechos humanos
La presidenta señaló que el Consulado de México está investigando si existen violaciones a los derechos humanos en estos lugares de detención. En caso de confirmarse, se activará el protocolo correspondiente para proteger a los migrantes mexicanos.
“Conocemos que hay algunos mexicanos en este centro de detención y estamos insistiendo en que sean deportados de inmediato”, reiteró Sheinbaum.
Centros con señalamientos graves
Human Rights Watch documentó testimonios de personas migrantes detenidas que relatan haber sido encadenadas, sometidas a tratos degradantes, y mantenidas en condiciones que violan las normas tanto internacionales como las propias reglas del gobierno estadounidense.
Estos centros han sido objeto de críticas por parte de diversas organizaciones de derechos humanos, que han exigido su cierre o una reforma urgente en sus condiciones de operación.








