Carta de un maestro estatal a los trabajadores de la UAS sobre la reingeniería

Por un maestro estatal

Queridos colegas —más bien, camaradas—:

Les escribo esta carta porque hace muchos años existía algo que se llamaba conciencia de clase, una expresión que hoy parece causar espanto. Pero, por si acaso, aquí les dejo la definición de Google sobre ese concepto de Karl Marx:

“Comprensión de un individuo sobre su posición en la sociedad y los intereses compartidos con otros miembros de su clase social.”

Lo que ustedes están viviendo, nosotros, los trabajadores afiliados a la Sección 53 del SNTE, ya lo pasamos… y lo logramos detener.

En mayo de 2017, nos enteramos —por un audio que circuló en WhatsApp (benditas redes, diría AMLO)— de una reunión de nuestro sindicato. En él, un dirigente decía:

“Jubílense ya, porque viene una reforma a la Ley del ISSSTEESIN. Si están activos cuando se publique en el Periódico Oficial, tendrán que esperarse cinco años para jubilarse.”

La reforma, impulsada por el propio sindicato de la Sección 53 —irónicamente, igual que el sindicato de la UAS hoy—, proponía aumentar cinco años los requisitos para jubilarse:
las mujeres pasarían de 28 a 33 años de servicio y los hombres de 30 a 35. La edad mínima de jubilación se elevaría de 55 a 60 años. Además, la aportación del trabajador al fondo de jubilaciones subiría del 8% al 12.5% del salario, e incluso se impondría una cuota a los jubilados, que antes no aportaban nada.

Nos contaron la misma historia que hoy les cuentan a ustedes:

“El ISSSTEESIN está quebrado. Con las aportaciones de los activos no alcanza para pagar la nómina de jubilados. Es un fondo que se creó en 1974, cuando la gente moría a los 50 años. Si no se reforma, no habrá dinero para las pensiones, como pasa en Baja California, donde tardan meses en pagarles.”

Pero no nos tragamos ese cuento. Descubrimos que, igual que en su universidad, los líderes sindicales y funcionarios se habían convertido en privilegiados del sistema. Había pensiones millonarias, en aquel tiempo de 97 mil pesos mensuales, que hoy rondan los 130 mil, un tema que resuena con la iniciativa actual para eliminar pensiones millonarias de ex funcionarios. Muchos se jubilaron como supervisores escolares con tiempo completo en COBAES, sin haber dado clases jamás.

Con la suma de las pensiones de los cinco últimos líderes sindicales se podían pagar 400 pensiones de las más bajas del ISSSTEESIN. El propio director del instituto se jubiló con una megapensión y luego fue contratado nuevamente con un sueldo superior a 100 mil pesos mensuales.

También se descubrió un desfalco en el fondo de vivienda y en la aportación patronal. Durante años no se nos otorgó la prestación de vivienda, aunque la ley la contemplaba: el 5% del salario base del trabajador y el 8% de aportación patronal nunca se depositaban.

Mientras la dirigencia sindical iba escuela por escuela tratando de convencernos, nosotros, de manera espontánea, nos organizamos por Facebook y WhatsApp. El 6 de junio de 2017, más de cinco mil maestros tomamos el Congreso del Estado.

Logramos que los diputados aprobaran un punto de acuerdo para no legislar ninguna reforma que atentara contra los derechos del magisterio y exigimos una auditoría al ISSSTEESIN.

Meses después, la Auditoría Superior del Estado reveló que, entre 2012 y 2016, se había cometido un desfalco de 942 millones de pesos. Nuestros cálculos estimaban que el faltante total desde 1974 ascendía a más de cinco mil millones.

A partir de esa presión, el gobierno reanudó las aportaciones, se creó un programa de créditos de vivienda para trabajadores activos y se devolvieron más de 500 millones de pesos del fondo de vivienda a jubilados y hasta ahorita nunca han dejado de pagar las quincenas a los jubilados.

Pero, sobre todo, despertó la conciencia laboral del magisterio después de décadas de letargo.

Camaradas de la UAS, ahora les toca a ustedes.

La supuesta crisis es una mentira: no es crisis, es un robo perpetrado por quienes han administrado su universidad durante años.

Tomen nuestro ejemplo: ni una reforma sin justicia ni transparencia.

Exijan primero denuncias contra el desfalco y demanden que a la UAS se le otorgue el mismo presupuesto por alumno que reciben universidades como la UNAM, ahí esta el problema.

Si ustedes pierden esta batalla, abrirán la puerta para la reforma de otros sistemas de pensiones, incluido el nuestro.

Los maestros y maestras de la 53 estamos con ustedes, voten por el no en la reingenieria.

Hasta la victoria siempre.

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