Washington D.C. fue escenario de un sorteo de la Copa Mundial de Fútbol 2026 que combinó deporte, política y espectáculo al más puro estilo estadounidense. Más allá del balón, la ceremonia se convirtió en un evento mediático protagonizado por mandatarios y celebridades.
Donald Trump y el toque político del Mundial
El presidente estadounidense Donald Trump se robó los reflectores durante la ceremonia en el Centro Kennedy, transformando un evento deportivo en una plataforma política. Recibió el primer Premio FIFA de la Paz, otorgado por Gianni Infantino, presidente de la FIFA, en un acto lleno de elogios y autoalabanzas sobre su papel en la organización del torneo y los récords de venta de boletos.
Encuentro histórico de mandatarios
Por primera vez, los tres presidentes de los países anfitriones—Claudia Sheinbaum de México, Donald Trump de EE. UU. y Mark Carney de Canadá—compartieron un encuentro presencial como mandatarios. La presidenta Sheinbaum destacó la tradición futbolística de México y elogió al pueblo mexicano como “extraordinario, trabajador y mágico”, mientras Trump enfocó su discurso en los logros económicos del torneo.

Estrellas y espectáculo: Más allá del fútbol
El sorteo incluyó a celebridades estadounidenses como Shaquille O’Neal, Tom Brady, Eli Manning y Heidi Klum, además de músicos internacionales como Andrea Bocelli, Robbie Williams y Lauryn Hill. Incluso la icónica canción YMCA de Village People cerró la ceremonia con Trump bailando junto a Sheinbaum y Carney, demostrando que para Estados Unidos, el show prima sobre el deporte.

La ceremonia oficial: fútbol relegado a segundo plano
El sorteo comenzó finalmente una hora y 24 minutos después del inicio del evento, dejando claro que el fútbol fue secundario frente al espectáculo y los intereses comerciales y políticos. El Centro Kennedy, controlado por Trump desde su llegada a la presidencia, fue fuertemente resguardado, asegurando un evento de alto perfil con estrictas medidas de seguridad.








