La derrota legislativa de la reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum no cambió el tono en Morena. Apenas se confirmó en San Lázaro que la iniciativa no alcanzó la mayoría calificada, la diputada sinaloense Graciela Domínguez Nava salió a fijar postura: el proyecto no se cayó políticamente, dijo, y ahora toca empujar el “Plan B”. El mensaje buscó contener el golpe y mandar una señal de disciplina interna después del primer gran tropiezo constitucional del sexenio.
Desde la Cámara de Diputados, Domínguez sostuvo que la votación dejó algo claro: Sheinbaum cumplió con presentar una reforma que había ofrecido en campaña, aunque el bloque oficialista no logró reunir los votos para sacarla adelante. En su posicionamiento, la legisladora afirmó que las y los diputados de Morena acompañaron la iniciativa convencidos de que México necesita avanzar hacia una democracia con mayor poder ciudadano, y remató con la consigna que hoy ya es línea política en la bancada guinda: “vamos a avanzar hacia el Plan B”.
La reforma fue rechazada este 11 de marzo de 2026 en el pleno de la Cámara de Diputados con 259 votos a favor, 234 en contra y una abstención. Morena votó casi en bloque, pero el PT y una parte del PVEM se apartaron, junto con PRI, PAN y Movimiento Ciudadano, lo que impidió alcanzar la mayoría calificada de dos terceras partes. El revés marcó la primera ocasión en que la alianza gobernante fracasa en una reforma constitucional desde que llegó al poder federal.
Tras el resultado, Morena respondió con una mezcla de control de daños y desafío político. En el pleno se escuchó el coro de “Plan B, Plan B”, mientras el coordinador parlamentario, Ricardo Monreal, anunció que comenzará la construcción de una ruta alterna a través de leyes secundarias, una vía que no requiere mayoría calificada. Esa es la misma línea que ahora respalda Graciela Domínguez: mantener viva la agenda electoral, aunque ya no por la puerta constitucional.
El fondo del mensaje de la diputada es político. Morena perdió la votación, pero no quiere perder la narrativa. Por eso insiste en que la presidenta cumplió su palabra, aunque sus aliados no la acompañaran hasta el final. También por eso empuja la idea de que el rechazo fue legislativo, no social. La bancada oficialista se apoya en la encuesta de Enkoll para EL PAÍS y W Radio, que reportó un respaldo superior al 80% a varios de los ejes de la reforma, entre ellos la reducción del financiamiento a partidos, la elección por voto ciudadano de cargos hoy asignados por listas y el recorte de privilegios en el sistema electoral.
En ese contexto, la intervención de Graciela Domínguez no fue solo una reacción de coyuntura. Fue un mensaje hacia adentro y hacia afuera: hacia adentro, para cerrar filas tras una fisura evidente en la coalición; hacia afuera, para sostener que la transformación seguirá intentando mover el sistema electoral, aunque ahora tenga que hacerlo por partes. El tropiezo en el pleno fue real. Pero en Morena ya decidieron que el siguiente capítulo no será la retirada, sino el Plan B.
Línea del tiempo
- 4 de marzo de 2026: La reforma electoral de Sheinbaum llega a la Cámara de Diputados.
- 11 de marzo de 2026: El pleno rechaza la iniciativa con 259 votos a favor, 234 en contra y una abstención.
- 11 de marzo de 2026: Morena anuncia que comenzará a construir un Plan B en materia electoral.
- 11 de marzo de 2026: Graciela Domínguez Nava respalda públicamente esa ruta alterna y afirma que el movimiento seguirá adelante.









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Continuemos apoyando Lic.Grsciela a nuestra presidenta y firmes con el plan B