¿A un año, teníamos paz? ¿Cómo la construimos?

¿A un año, teníamos paz? ¿Cómo la construimos?

Por Néstor

¡No mientan, falsos activistas!

Se cumple un año de la ola de violencia, un año de aprender —a la mala— que los narcos sí son malos, un año de entender que esos falsos bandidos “generosos” tienen de generosos lo que los políticos de la marcha por la paz tienen de activistas.

Un año de perder amigos, conocidos y familiares en un conflicto desatado y auspiciado por un país extranjero que implantó el negocio, lo financió, se volvió su principal cliente, lo adiestró y hasta lo equipó para defender su modus operandi. Un negocio que ha llegado al punto de estar en todos los niveles de gobierno, de liderar cámaras empresariales y hasta de financiar organizaciones sin fines de lucro o pseudoactivistas e influencers.

Si bien el domingo fuimos más los que salimos a pedir por la paz, por construir un estado que ya no será el mismo, pero que debería ser mejor, no faltaron los orquestadores desde los grupos religiosos —esos que están bien relacionados con quienes hoy derraman sangre—, ni los actores políticos, entre ellos quienes parecen hacerlo solo para sentir que con ello cambian algo, o peor aún, para ir por su enésimo puesto sin entender que desde sus espacios deberían construir paz y no creerse influencers por la paz.

Qué bueno que se marchó. Qué bueno que se exigió paz y justicia. Qué mal —y qué ridículos— quienes siguen sembrando odio y desvían la atención de los verdaderos responsables para responsabilizar a sus rivales.

Hagamos las siguientes preguntas:

  1. ¿El narco inició en 2024 en Sinaloa?
  2. ¿Cuáles fueron las estrategias para regresar la paz en los anteriores gobiernos?
  3. ¿Cuántos años tiene operando el narco en Sinaloa?

Si bien no debemos dejar de exigirle al gobierno actual, y a los tres niveles de gobierno, que se genere y construya la paz en Sinaloa, tampoco nos chupemos el dedo: para lograr la paz que se pidió en la marcha se necesita más que cambiar, quitar o poner a un gobernante (que si se tiene que hacer, se debe hacer). Es necesario que como sociedad no solo hagamos lo que nos toca, sino que demos el extra para que quienes quieren regresar al Sinaloa de hace un año no lo logren.

De lo contrario, solo será otra bomba de tiempo para un nuevo “culiacanazo”, y quienes lucran con el dolor y nuestra intranquilidad saldrán a sacar raja, a exigir cosas para ellas y ellos, y luego a olvidarse, pactando para mantener el modus vivendi de su clase.

Por último, mi respeto para quienes salieron el domingo legítimamente buscando que esta barbarie termine y demos paso a un nuevo Sinaloa. Para ustedes, mi reconocimiento y apoyo.

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