Washington. La Suprema Corte de Estados Unidos autorizó este martes a la petrolera ExxonMobil continuar su demanda contra empresas estatales cubanas por la expropiación de bienes realizada tras el triunfo de la Revolución de 1959, en un fallo que refuerza la ofensiva jurídica, económica y política de Washington contra la isla.
La resolución del máximo tribunal estadunidense permite que ExxonMobil siga adelante con su reclamo contra la petrolera estatal cubana y un importante conglomerado empresarial, al considerar que en este caso Cuba no puede escudarse en la inmunidad soberana para frenar el litigio. La decisión se basó en la Ley Helms-Burton de 1996, una legislación emblemática del bloqueo contra la isla que permite a personas y empresas estadounidenses demandar por bienes confiscados por el gobierno cubano tras la Revolución.
El caso tiene raíces en los primeros años del proceso revolucionario. Antes del triunfo encabezado por Fidel Castro, la entonces Standard Oil, antecesora de ExxonMobil, operaba en Cuba con refinerías, terminales y más de un centenar de estaciones de servicio. Tras la nacionalización de esos activos, una agencia federal estadounidense estimó en 1969 que la empresa había sufrido pérdidas por más de 70 millones de dólares, una cifra que hoy equivaldría a más de mil millones.
Un fallo 6-3 que fortalece la presión contra La Habana
La sentencia fue aprobada por seis jueces conservadores y rechazada por tres magistrados progresistas, una correlación que vuelve a exhibir el sesgo ideológico del actual tribunal estadunidense en asuntos vinculados con Cuba.
Con este fallo, la Corte revocó una decisión de un tribunal inferior que había considerado que las entidades cubanas estaban protegidas por la Ley de Inmunidades Soberanas Extranjeras. En cambio, la mayoría sostuvo que la Helms-Burton prevalece y permite que este tipo de litigios avancen en tribunales estadounidenses.
La decisión no resuelve todavía el fondo del conflicto, pero sí elimina uno de los principales obstáculos legales para ExxonMobil, que ahora podrá continuar su demanda en instancias inferiores.
La ley del bloqueo como arma judicial
El fallo se inscribe en una escalada más amplia de medidas contra Cuba. Desde que la administración de Donald Trump reactivó en 2019 el Título III de la Ley Helms-Burton, empresas y particulares estadounidenses han intentado abrir procesos judiciales para reclamar propiedades nacionalizadas por el gobierno revolucionario cubano hace más de seis décadas. Reuters señala que el litigio de Exxon es uno de alrededor de 40 casos impulsados bajo esa vía desde la reactivación de esa disposición.
Más que un simple pleito mercantil, la resolución de la Corte forma parte de una estrategia de asedio que combina bloqueo económico, presión diplomática y hostigamiento judicial contra Cuba. El precedente puede ser utilizado por otras corporaciones o particulares para reclamar compensaciones multimillonarias y profundizar el cerco financiero sobre la isla.
Otro capítulo del castigo a Cuba
La sentencia llega además en un momento de fuerte tensión bilateral, con una Casa Blanca que ha endurecido su discurso y sus medidas contra La Habana. En ese contexto, permitir que una de las mayores petroleras del mundo litigue por activos expropiados hace más de 60 años no parece un hecho aislado, sino parte de una arquitectura legal y política diseñada para castigar a Cuba por haber roto con la tutela económica de Washington.
Lo que está en juego no es sólo una disputa por viejos activos petroleros. También se libra una batalla por la legitimidad histórica de la Revolución cubana, por el derecho de un país a nacionalizar sectores estratégicos y por la capacidad de Estados Unidos de convertir sus tribunales en instrumentos de presión extraterritorial.








