The New York Times señala que el gobierno de Donald Trump ha convertido la cancelación de visas en una herramienta de presión política en América Latina, dentro de una estrategia más amplia para contener la creciente influencia de China en la región.
La administración del presidente Donald Trump estaría utilizando la cancelación de visas como uno de sus instrumentos de presión sobre gobiernos y figuras políticas de América Latina, de acuerdo con un análisis publicado por The New York Times (NYT).
Según lo retomado por Sin Línea, el diario estadounidense sostiene que el retiro de visas permite a Washington enviar mensajes políticos de manera directa sin necesidad de iniciar procesos penales ni hacer públicas las pruebas o información de inteligencia que sustentan cada decisión.
La estrategia tendría entre sus objetivos frenar la creciente presencia económica y política de China en América Latina.
Cancelación de visas, una herramienta de presión
De acuerdo con el reporte citado, la administración Trump considera la revocación de visas una herramienta particularmente efectiva por el impacto personal que puede generar sobre políticos, empresarios y otras figuras públicas.
Además, las autoridades estadounidenses generalmente mantienen bajo confidencialidad las razones específicas que motivan las decisiones migratorias.
El NYT estima, según la nota, que la política ya habría alcanzado a decenas de figuras públicas mexicanas.
Uno de los casos más recientes es el de Andrés Manuel “Andy” López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien informó que Estados Unidos canceló su visa.
López Beltrán rechazó tener vínculos con actividades delictivas y atribuyó la decisión a funcionarios del Departamento de Estado estadounidense.
Sheinbaum acusa un uso político de las visas
La presidenta Claudia Sheinbaum también cuestionó la decisión estadounidense y sostuvo que el retiro de una visa no constituye por sí mismo una razón para que México abra una investigación.
La mandataria consideró que estas medidas pueden tener un carácter político y representar una forma de injerencia en los asuntos internos de México.
Sheinbaum ha insistido en que, si Washington cuenta con pruebas sobre la posible comisión de delitos por ciudadanos o funcionarios mexicanos, debe entregarlas a la Fiscalía General de la República (FGR) para que las autoridades nacionales investiguen.
Asimismo, rechazó la idea de considerar una visa estadounidense como una especie de certificado de buena conducta.
China, detrás de la disputa geopolítica
El análisis citado por Sin Línea coloca las cancelaciones de visas dentro de una estrategia estadounidense más amplia para contener la influencia de China en América Latina.
En abril de 2026, según la nota, el Departamento de Estado anunció restricciones de visas dirigidas a determinados ciudadanos centroamericanos relacionados con acciones atribuidas al Partido Comunista Chino o consideradas una amenaza para la estabilidad regional.
La disputa va más allá de México. El reporte señala que incluso países con gobiernos cercanos políticamente a Trump han enfrentado medidas de este tipo.
La creciente presencia comercial, financiera y estratégica de Pekín en América Latina se ha convertido así en otro elemento de la competencia entre las dos principales potencias económicas mundiales.
Una política exterior más “transaccional”
El artículo también recoge la valoración de Ana María Méndez Dardón, de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), quien considera que Estados Unidos estaría transitando hacia una política exterior más “transaccional”.
Bajo esta interpretación, Washington estaría recurriendo cada vez más a herramientas concretas de presión para conseguir objetivos políticos y geopolíticos en la región.
La cancelación de visas se insertaría así en un conjunto más amplio de mecanismos de presión atribuidos por el reporte a la administración Trump, en momentos en que Estados Unidos y China disputan espacios de influencia en América Latina.








