La elección presidencial en Colombia dejó un escenario de máxima polarización. El ultraderechista Abelardo de la Espriella se perfiló como ganador de la contienda con base en el preconteo oficial, mientras el candidato progresista del Pacto Histórico, Iván Cepeda, reconoció el resultado preliminar, pero anunció la impugnación de 33 mil mesas de votación y llamó a la movilización para defender las conquistas sociales alcanzadas en los últimos años.
De acuerdo con los datos divulgados por la Registraduría Nacional del Estado Civil, con 99.7 por ciento de las mesas contabilizadas, De la Espriella obtuvo 12 millones 956 mil 941 votos, equivalentes al 49.66 por ciento, frente a los 12 millones 707 mil 117 sufragios de Cepeda, que representaron el 48.7 por ciento. La diferencia, menor a 250 mil votos, deja abierta una fuerte disputa política y jurídica en torno al escrutinio definitivo.
El resultado marca un viraje hacia la ultraderecha en Colombia y coloca en la presidencia a un personaje sin experiencia en cargos públicos, respaldado por Donald Trump y por sectores conservadores del continente. De la Espriella celebró el resultado desde Barranquilla, se proclamó vencedor antes del escrutinio final y aseguró que gobernará “para todos los colombianos”, aunque su campaña estuvo marcada por un discurso de mano dura, nacionalismo conservador y confrontación con la izquierda.
La jornada también rompió con la histórica apatía electoral del país. Más de 25.6 millones de colombianos acudieron a las urnas, una participación de 64 por ciento del padrón, muy por encima de los niveles habituales de abstención que rondaban el 52 por ciento. Es decir, más de 2.3 millones de personas adicionales votaron respecto a la primera vuelta.
Sin embargo, la elección está lejos de cerrarse políticamente. Iván Cepeda informó que impugnará 33 mil mesas y sostuvo que la diferencia del preconteo aún puede modificarse durante el escrutinio judicial. Frente a sus simpatizantes, advirtió que no permitirán retrocesos en derechos sociales ni en la agenda de paz, y llamó a construir un “gran diálogo nacional” para evitar que el país regrese a la violencia y al desmontaje de avances populares.
El presidente Gustavo Petro respaldó la decisión de revisar voto por voto y pidió movilizar a miles de abogados para defender el resultado en los escrutinios. Según el mandatario, la estrecha diferencia del preconteo históricamente ha sido modificada en los conteos definitivos y existen suficientes denuncias para revisar con lupa las actas electorales.
Mientras tanto, la victoria preliminar del candidato ultraderechista ya provocó reacciones en la calle. En Cali se reportaron protestas, quema de banderas de Estados Unidos y enfrentamientos con la policía, reflejo del temor de sectores populares ante la posibilidad de un giro conservador respaldado por Washington.
Así, Colombia entra en una nueva fase de tensión política: un preconteo favorable a la ultraderecha, una izquierda que no se retira de la batalla y un escrutinio final que podría convertirse en el nuevo campo de disputa por el rumbo del país.








