“Hijo, escucha, tu madre está en la lucha”
Con gritos y abrazos que contenían el dolor, cientos de familias iniciaron el encendido de más de 5,000 veladoras en la explanada del Palacio de Gobierno del Estado de Sinaloa.

Las voces de madres, padres, hermanas e hijos se alzaban al unísono: “¿Dónde están nuestros hijos?”, recordando a los desaparecidos que aún no regresan a casa. Cada vela representaba a una persona desaparecida y una silla vacía en los hogares que siguen esperando.
Una luz que desafía la violencia
El acto conmemorativo coincide con el primer aniversario de la violencia que convirtió a Culiacán en un escenario de enfrentamientos y desapariciones. La convocatoria, organizada por Sabuesos Guerreras A.C., superó las expectativas: mientras se buscaba reunir entre 2,800 y 3,000 velas, la solidaridad ciudadana permitió encender más de 5,000. Cada luz simboliza la memoria de los desaparecidos y la esperanza de sus familias de que algún día regresen.

Registro de desaparecidos
María Isabel Bernal Cruz, presidenta del colectivo, señaló que los registros de Sabuesos Guerreras AC contabilizan aproximadamente 3,000 personas desaparecidas. Esta cifra no incluye a quienes han regresado con vida ni a quienes fueron localizados sin vida. El colectivo enfatiza que esta cifra refleja la “cifra negra”, los casos que muchas veces no se denuncian ante la Fiscalía, mostrando la magnitud real de la crisis de desapariciones en la ciudad.

Búsqueda y visibilización
Durante el último año, Sabuesos Guerreras A.C. ha trabajado en la documentación y búsqueda de desaparecidos, aunque de manera limitada para proteger la integridad de sus integrantes.

La acumulación de cuerpos y la crisis forense impiden intensificar las búsquedas sin medidas de seguridad adecuadas. Por ello, el encendido de veladoras se convirtió en un acto de visibilización, memoria y esperanza, recordando que cada desaparición es también una herida que la sociedad no puede ignorar.
Jóvenes atrapados en la violencia
La mayoría de las víctimas registradas son hombres jóvenes, de entre 18 y 25 años. Cada ficha representa un hogar afectado y un futuro interrumpido. Además de documentar los casos, el colectivo acompaña a las familias para interponer las denuncias correspondientes ante la Fiscalía y exigir justicia.
Un mensaje de justicia y paz
El acto también buscó enviar un mensaje claro a las autoridades y a la sociedad: la ciudadanía exige el cese de la violencia, justicia para los desaparecidos y estrategias de seguridad efectivas. María Isabel enfatizó que no se trata solo de incrementar la presencia de seguridad, sino de escuchar a la sociedad para implementar acciones que realmente funcionen.

Unidad, esperanza y resistencia
Durante el encendido, se destacó la fuerza de las familias: no había colores, religiones ni colectivos específicos; solo ciudadanos unidos por la misma causa. Entre los gritos más sentidos se escuchaba:
- “Hijo, escucha, tu madre está en la lucha.”
- “¿Dónde están nuestros hijos?”
Cada vela representaba no solo a una persona desaparecida, sino también la esperanza de que, algún día, regresen a casa. La jornada concluyó con la fuerza del mensaje colectivo: la sociedad exige justicia, el cese de la violencia y el regreso de todos los desaparecidos, recordando que:
“Vivos se los llevaron, y vivos los queremos”









