Como en el béisbol, las señales son claras: en 2027 el turno al bat es de las mujeres

Por Edgar Adair Espinoza Robles

En política, como en el béisbol, las señales no siempre son explícitas, pero los que saben leer el juego entienden cuándo viene el cambio de pitcher, cuándo toca tocar la bola o cuándo hay que dejar que el poder femenino entre al diamante. Y en Sinaloa, las señales ya están lanzadas: el 2027 será el turno al bat de las mujeres.

No es intuición, es regla. El INE y los partidos políticos están obligados a garantizar la paridad total no solo en la lista de candidaturas a gubernaturas, sino también en la integración de los municipios. Y en el caso de Sinaloa, donde el mapa político se concentra en cuatro grandes plazas (Culiacán, Mazatlán, Ahome y Guasave), eso significa que, como mínimo, dos de esos cuatro municipios tendrán que ser gobernados por mujeres.

El cambio no es cosmético ni de cuota, es estructural. El tablero político se reconfigura y los equipos comienzan a ajustar su alineación. Quien no lea la nueva estrategia se quedará en la banca. Porque ya no se trata solo de “darles oportunidad” a las mujeres, sino de reconocer que las jugadoras ya están produciendo carreras: ganan elecciones, gobiernan con resultados, sostienen estructuras, y (como en el caso de Guasave) demuestran que se puede gobernar con sensibilidad y firmeza al mismo tiempo.

La 4T abrió el juego a la paridad; Claudia Sheinbaum lo consolidará como política de Estado. Y eso tendrá impacto directo en la lógica interna de los partidos. Si la mitad de las posiciones ejecutivas deben ser encabezadas por mujeres, veremos candidaturas que no surjan de la imposición ni de la simulación, sino del desempeño.

En 2027 no bastará con decir “toca mujer”, habrá que decir “toca liderazgo”. Y los liderazgos femeninos que han demostrado cercanía, capacidad técnica, gestión y disciplina partidaria serán los que tengan la preferencia.

Las señales son claras: el béisbol político sinaloense entra en una nueva entrada. Y cuando el mánager del destino da la seña para que una mujer tome el turno, más vale que nadie se quede dudando en el círculo de espera. Porque si algo ha enseñado este juego, es que cuando las mujeres batean, cambian el marcador.

Nota al margen: Para los hombres, aún no ha caído el último out… y en el béisbol  (como en la política), todo puede pasar en la novena entrada.

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