Por: Profe Cruz
En el mundo reina una profunda confusión, no son pocos los problemas que enfrentan a las sociedades y, ante las sucesiones de imágenes correspondiente a cada conflicto, el usuario de las redes sociales emite su juicio, independientemente del contexto social donde se suscitan dichos conflictos.
La volatilidad de las redes sociales es un reflejo de la inestabilidad social y de los criterios que se utilizan para comprender los problemas que afectan a todos los integrantes de la sociedad, así como el peso de las filosofías impuestas para interpretarlos.
El sesgo político en la mirada de muchos usuarios, pero no sólo, en la calle, en la Universidad, en la investigación y en las plataformas reina el desgaste, la polaridad en la que han llevado a la ciudadanía entre los opositores al régimen oficial y los defensores del mismo régimen, pero chapado a la antigua.
Hasta la dicotomía política entre derecha e izquierdase ha vuelto una irrisión, si comentas algo en una publicación eres una cosa u otra, dependiendo el caso. En las recientes manifestaciones de las y los jóvenes en Culiacán sobre el genocidio perpetuado por Israel sobre Palestina la revista “Espejo” fue recibido con muchos comentarios adverso, desaprobando la iniciativa de la juventud que, en la cartulina sostenida por una muchacha deshacía cualquier juicio en desaprobación de la manifestación: “en Gaza y Culiacán son las mismas balas; la violencia se exporta desde Israel”.
Sin duda uno de los grandes gestos de la humanidad es la solidaridad, Palestina ha unido a la ciudadanía indignada por tan brutales medios para luchar contra los grupos terroristas, asesinando indiscriminadamente a mujeres, niños y ancianos; destruyendo hospitales, escuelas, los hogares que nada tiene que ver con la agenda contra el terror impulsada por Estados Unidos como parte de la seguridad nacional.
Las y los jóvenes Culichis se sumaron a las actividades suscitadas en todo el mundo para detener el genocidio sobre Gaza. Los comentarios no discriminan género, igual opinan para desacreditar tanto mujeres como hombres. A continuación, presentamos algunos de ellos.
-Se sienten que están en Sirialoa.
-haaaaay nooooo, ya quitenle los celulares a esos milenials
-Los de haya ¿estárán haciendo lo mismo por cln?
-Yo también hubiera salido con tal de no estar encerrado en el salón.
-Ojalá llegara un comando de tolerospi y les diera una vuelta haber su así se centran en lo que pasa en Culiacán,, por eso es malo que los papás se divorcien porque luego sus hijos andan haciendo estas cosas.
Lo absurdo es cuando un periodista, generador de opinión en la prensa escrita y la televisión, dejaba entrever su animadversión hacia los manifestantes:
-No es malo que protestes, lo malo es que, los manifestantes, no sepan en qué parte del mapa está esa tal “Palestina”.
En las redes sociales se vierte todo tipo de opiniones, a veces nomás por decir algo con tal se obtener seguidores. La comprensión de la realidad no se analiza mostrando hechos, sino cantidades de likes, seguidores.
De esta manera, valores como la solidaridad se banalizan en las redes como si manifestarse contra el genocidio en Gaza impidiera mantener una actitud crítica ante la violencia desatada en Sinaloa. El cartel de la joven es ilustrador, “en Gaza y Culiacán son las mismas balas”, ¿quién fabrica y distribuye las balas que matan a niños palestinos y sinaloenses”.
La denominada era de la comunicación, paradójicamente no significa que la o el ciudadano se encuentre más y mejor informado. El problema se lo planteó Umberto Eco, que igual sirve para las escuelas, ante tanta información se trata de saber elegir aquella que permita comprender la realidad.
De la misma manera al momento de elegir representantes populares en los procesos electorales, discernir el proyecto de tal o cual candidato o candidata, qué de diferente ofrece más allá del discurso, si es que hay proyecto. Vale lo mismo para la dirigencia sindical, qué vínculos existe con los trabajadores, y qué propuestas a su favor (de los trabajadores) se gestionarán si los resultados les favoreciesen en cada proceso de elección.
Si se da, en el mejor de los casos, todos esos pasos, y se respeta la voluntad popular, la decisión del pueblo como se dice, falta desmenuzar el peso de las fuerzas financieras atrás de los participantes y del mismo proceso. Este análisis o serie de análisis van más allá de la opinión simple en las redes sociales, o de levantar la mano en las reuniones de trabajadores, o los likes de los influencers.
El mundo ha cambiado, es cierto, pero la transformación de la realidad no parte de una plataforma sino desde la realidad misma; transciende la dicotomía de derecha e izquierda, el pasado y el presente, y construye un puente de solidaridad entre el dolor lejano en Gaza y el dolor cercano de Sinaloa.
Profe Cruz
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