Colectivo de atención al VIH en Mazatlán advierte posible cierre por falta de apoyo institucional

Colectivo de atención al VIH en Mazatlán

Por Jonatan Azbat Carrillo

En Sinaloa sobreviven apenas dos o tres asociaciones civiles y colectivos que atienden de manera directa el tema del VIH. Una de ellas es Compartiendo Retos A.C., con sede en Mazatlán, dirigida por Daisy Balan Herrera. Hoy, el centro comunitario enfrenta una crisis que amenaza con obligarlo a cerrar sus puertas después de más de 15 años de trabajo en temas de VIH en el puerto y en el estado, ante la falta de respaldo institucional.

Desde hace más de ocho años, tras el cierre de convocatorias federales para organizaciones de la sociedad civil, la asociación dejó de recibir apoyos públicos. Desde entonces, su operación se sostiene únicamente con voluntariado y aportaciones solidarias.

La directora señala que el problema no es solo económico, sino también de voluntad política.

“Somos un centro comunitario de detección temprana de VIH. Hacemos campañas de prevención, entregamos insumos de salud sexual y reproductiva, vinculamos a servicios médicos y damos acompañamiento terapéutico. Pero cada vez es más difícil continuar si no hay apoyo institucional”, expresó.

Sin voluntad política, el trabajo comunitario se vuelve cuesta arriba

Balan Herrera explicó que el último trabajo coordinado con autoridades de salud ocurrió hace tres o cuatro años. Desde entonces, la relación institucional se diluyó. Han solicitado reuniones con Estrella Palacios, presidenta municipal de Mazatlán, desde noviembre, sin obtener respuesta.

“No hemos tenido acercamiento con el gobierno municipal. Hemos pedido citas y seguimos esperando. Hay mucha canalización a temas de salud, pero no todo se resuelve así. Necesitamos espacios dignos, insumos y condiciones básicas para nuestros voluntarios”, señaló.

La activista recordó que, en las últimas ocasiones en que participaron en eventos masivos, los voluntarios tuvieron que cargar cientos de condones y materiales de prevención por su cuenta, al no existir acuerdos con las autoridades que permitieran realizar estas acciones en mejores condiciones logísticas.

“Hay una gran diferencia entre trabajar con voluntad política y hacerlo solos”, sostuvo.

Pese a cubrir vacíos que las propias instituciones no alcanzan a atender, muchos colectivos operan sin respaldo oficial y prácticamente fuera de la agenda pública. Su trabajo suele ser ignorado, salvo en momentos de coyuntura política o campañas, cuando su cercanía con ciertos sectores de la población se vuelve conveniente. 

Organizan evento urgente para evitar el cierre

Ante el riesgo real de cerrar oficinas, Compartiendo Retos A.C. realizará un evento con causa en Mazatlán con el objetivo de recaudar fondos que permitan mantener abierto el centro comunitario.

“Ya nos llegó el agua al cuello. No queremos cerrar porque sabemos lo importante que es este espacio para muchas personas”, afirmó.

El centro no solo realiza pruebas rápidas de detección, también ofrece:

  • Acompañamiento tras un resultado reactivo.
  • Vinculación a servicios de salud.
  • Orientación ante casos de discriminación laboral o educativa.
  • Terapia psicológica.
  • Información y prevención de infecciones de transmisión sexual.

En un contexto donde persiste el estigma hacia las personas que viven con VIH, la existencia de espacios comunitarios es clave para garantizar atención digna y oportuna.

Llamado directo al gobierno: “Podemos trabajar en conjunto”

Daisy Balan Herrera hizo un llamado público a las autoridades municipales y estatales para retomar el trabajo colaborativo, no solo con su asociación, sino también con los demás colectivos, en especial al secretario de Salud del Estado de Sinaloa, Cuitláhuac González Galindo.

“Nosotros podemos llegar a donde muchas veces el gobierno no llega, porque no estamos sujetos a horarios de oficina. Hacemos abordajes directos, vamos a la población. Pero ellos tienen los insumos y la estructura. Si trabajamos juntos, el alcance sería mayor”, expresó.

La directora subrayó que las organizaciones civiles no buscan sustituir al Estado, sino complementar las acciones institucionales.

“Nosotros hacemos lo que podemos con lo que tenemos, pero podríamos hacer mucho más si hubiera respaldo. La prevención del VIH no puede depender solo de la buena voluntad del voluntariado”, concluyó.

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