El diputado de Morena, Sergio Mayer, se reincorporó a la Cámara de Diputados tras haber solicitado licencia para participar en el reality La Casa de los Famosos, una decisión que él mismo calificó como “políticamente incorrecta”.
Desde el Palacio de San Lázaro, Mayer ofreció una disculpa pública:
“Sí ofrezco una disculpa… estoy consciente que fue políticamente incorrecto”.
Sin embargo, defendió que su participación fue legal, que no hizo uso indebido de recursos y que ejerció su derecho como legislador al pedir licencia.
Regreso con críticas y rechazo interno
Aunque retomó su curul, su regreso no fue del todo bien recibido. Legisladores y actores políticos cuestionaron la decisión, al considerar que su salida para participar en un reality show afectó la seriedad del cargo.
El propio Mayer reconoció el costo político y aseguró haber sido objeto de un “linchamiento” mediático e incluso dentro de su propio partido.
“Canibalismo político” en San Lázaro
El legislador también lanzó críticas hacia el ambiente interno en la Cámara:
Afirmó que el “canibalismo político” y las “dobles caras” pueden ser incluso peores que lo vivido en el reality.
Con ello, dejó ver tensiones dentro de Morena y en el entorno legislativo.
No descarta volver a pedir licencia
Uno de los puntos que más llamó la atención fue que Mayer no cerró la puerta a repetir la historia:
“No lo sé, todos tenemos intereses personales”.
Con esa declaración, dejó abierta la posibilidad de volver a separarse del cargo si surge otro proyecto personal.
Suplente respalda transición
Por su parte, su suplente, Luis Morales Flores, aceptó sin conflicto el regreso de Mayer y aseguró que su papel fue temporal. Señaló que buscó cumplir con su responsabilidad durante ese periodo, aunque reconoció que le hubiera gustado avanzar más.
Legal, pero cuestionado
Mayer insistió en que actuó conforme a la ley:
- Notificó su licencia a la coordinación de Morena
- No dejó pendientes legislativos
- Su suplente cubrió sus funciones
También defendió su derecho a ejercer su profesión como actor, señalando que otros legisladores realizan actividades paralelas.
El fondo del debate
El caso reabre una discusión de fondo:
¿hasta dónde llega el derecho de un legislador a priorizar proyectos personales sin afectar la percepción pública del cargo?
Porque más allá de la legalidad, el episodio dejó claro que en política lo legal no siempre es lo legítimo ante la opinión pública.








