“El sistema invisible tendrá su precio,
su frontera y tamaño, su analogía.
Dios le llaman algunos, otros Comercio,
más para mi es el Reino de Todavía” Silvio R
Ernesto Guevara de la Serna, conocido mundialmente como “el Ché” Guevara, escribió un artículo que fue publicado en el semanario uruguayo Marcha el 12 de marzo de 1965. El autor teoriza sobre la situación especial en Cuba, expone en qué consiste el perfil del hombre nuevo, la propuesta de un modelo de mundo diferente, con otro rostro, diferente al modelado por la ley de la oferta y la demanda.
El ideario del Ché Guevara, quien se sumó al movimiento 26 de julio desde México, fue parte de los integrantes del Granma en calidad de médico que zarpó con 82 miembros el 25 de noviembre de 1956 desde Tuxpan, Veracruz, hacia Cuba, con la finalidad de derrocar al dictador impuesto por los intereses de las compañías azucareras, Fulgencio Batista, la expedición fue dirigida por Fidel Castro.
El analizar el documento viene a colación por las amenazas de invasión proferidas por Donald Trump al pueblo cubano, toda vez que durante más de sesenta años han defendido su soberanía como nación de cualquier tipo de injerencia, sea militar, política o económica, es decir, es un país que decide su propio camino.
El mundo se ha despojado de su máscara civilizatoria y los derechos humanos como medidas para proteger a la individua e individuo, ante la crisis sistémica le estorban las caretas que décadas atrás permitieron entablar ciertas relaciones pacíficas, aunque no del todo, convirtiendo el planeta en un escenario de guerra.
Aprovechando a mandatarios desquiciados como Trump o el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, los grandes capitalistas han quebrantado todas las leyes sociales para imponer mediante la violencia, el verdadero rostro del sistema, un orden que responda a sus intereses.
Se transita de la guerra en países periféricos a la etapa de la guerra total: nadie en el planeta está seguro como ciudadano, ni las pertenencias o propiedades forjadas por largos años de trabajo, las pensiones de los trabajadores, las tierras raras con minerales, la cultura y la educación.
En el caso de Cuba, que es el tema que nos convoca, Estados Unidos ha enfatizado recientemente su intención de invadirla con el mismo argumento utilizado en Venezuela, destituir “la dictadura” por “la democracia”, ¿quién le ha dado la potestad al gobierno norteamericano para imponer el tipo de gobierno al resto de los países?, ¿dónde está el derecho a la soberanía y la autodeterminación? ¿por qué no hay países que se opongan a la alianza de la muerte que constituyen EUA-Israel? El otrora país de las libertades, ejemplo a seguir por las democracias del mundo, se ha convertido en el país de las pesadillas, terrorismo de Estado.
Lo que está en juego en el caso de Cuba, ya lo vimos en Palestina, no se trata sólo de enriquecer a unos pocos y empobrecer a la mayoría mediante el despojo de los recursos naturales, se trata también de destruir la diversidad, la mayor riqueza que tiene la humanidad.
Con todas las contradicciones que se puedan enlistar en el tema de Cuba, no se puede dejar de reconocer que es el único país en el continente con autodeterminación como nación, al margen de las regiones económicas surgidas en la globalización económica para generar zonas de influencia y regular el flujo de capitales.
Y, en esa soledad, con ayuda de naciones solidarias como el caso de Venezuela, México y organizaciones como las zapatistas con café producido por las comunidades sin alarde mediático de por medio; Cuba resiste el acoso permanente del imperio norteamericano, representando una afrenta al dominio que ejerce justificado en las Américas desde la posición de la doctrina Monroe.
Pero no basta la ayuda humanitaria de personas de distintas partes del mundo para explicar la vigencia Cuba, se requiere considerar el enorme esfuerzo realizado al interior por una revolución que desde el triunfo se declaró socialista y, en la medida de lo posible intenta materializar su idea, rodeada de circunstancias económicas, políticas y militares que impiden desarrollo permanente. En otras palabras, desde su triunfo el 1 de enero de 1959 han tratado de apagar la llama revolucionaria con infinidades de actividades que van desde el terrorismo al secuestro, el asesinato y el bloqueo económico.
En este contexto de guerra (¿cómo llamarle al acoso constante?), la madera con la que está hecho el pueblo cubano, una mezcla de las ideas de José Martí con las de Carlos Marx que, no pocas veces, resulta incomprensible para quien mira a Cuba desde un video de TikTok o una cadena de condena por WhatsApp. Es en este punto donde entra como argumento de esa resistencia el escrito por el Ché Guevara “el socialismo y el hombre en Cuba”.
El temple de resistencia y solidaridad del pueblo cubano con los necesitados del mundo se ha forjado como escuela nacional, es la actitud del guerrillero por derrotar la dictadura y construir un mundo sin explotación, esa actitud que destaca el Ché, mantiene a flote a la isla al día de hoy, pese a todas las calamidades externas (que son muchas) y las carencias internas.
Cuba ha pasado por muchas crisis, desde intentos de invasiones por mercenarios pagados por el exilio cubano en Miami hasta el bloqueo económico impuesto durante décadas por el gobierno de las barras y las estrellas; la isla se encuentra asfixiada, pero no derrotada, pese el cese comercial de combustibles afectando la vida económica y los servicios básicos que depende de la electricidad.
Hubo quienes auguraban la caída del régimen cubano con el desmoronamiento del bloque socialista a inicio de los noventas, y, sin embargo, después de treinta años de ese suceso, y una dirigencia que se ha envejecido al frente del gobierno, Cuba sobrevive en una marcada soledad, en su aislamiento comercial no han faltado brazos solidarios que reconocen su aporte en la medicina, el deporte, la educación, las ideas de liberación y un humanismo nuevo que prioriza la vida en lugar de la guerra.
La crisis actual, provocada desde afuera, ha colocado a la isla al borde del colapso, un nuevo orden mundial está en juego entre las potencias del orbe, mismo que se está definiendo por medio de la guerra. Lo que quiero decir, y espero no se malinterprete, a través de “el socialismo y el hombre en Cuba”, el Ché Guevara nos presenta el tipo de mujer y hombre que propone la revolución cubana como alternativa al modelo gastado de la sociedad capitalista; seres consumistas, despersonalizados y egoístas.
Si el mundo en su delirio de riquezas está al borde de una guerra mundial, y con ella la destrucción de la casa que habitamos, tiene que ver con el perfil o molde de mujer y hombre sociales, han vendido la idea que la libertad consiste en qué productos compraras, y no en el estilo de vida que deseas.
Cuando eliges el producto deseado, la ganancia de esa mercancía que se compra (crema, refresco, ropa, cerveza, televisor, celular, computadora, etc.) no va a los bolsillos de los productores, en este caso de los obreros, sino del dueño de los medios de producción, del producto y de la fuerza que emplea el trabajador.
Esta despersonalización del obrero o esclavitud laboral en la cadena de producción es definida tanto Carlos Marx como por Ernesto Guevara como enajenación, más adelante se detallará con las palabras de “el Ché”, para su entendimiento.
Cuba apela a su derecho de existir como país soberano, ni eso le permite el imperio, en sus radares no cabe otra moral que no sea la de comprar, vender y venderse como cualquier otra mercancía. La concepción del humano en la sociedad capitalista es ser una mercancía más, porque lo que se vende es la fuerza de trabajo por un salario determinado, y sí, se es libre para elegir qué patrón te explotará, pero no para exigir mejores salarios prestaciones y pensiones dignas, bueno, sí puedes exigir, pero te ignoran, hasta eso, son demócratas.
La ciudadanía puede elegir con qué patrón trabajar, si con el Chino Ley, los Coppel, Carlos Slim, Salinas Pliego o los múltiples terratenientes del valle de Sinaloa, unos serán más bondadosos que otros (no conozco a ninguno con esa característica), pero, para ellos, sin importar el género al que se pertenece, el color de piel, del municipio donde se nazca, te tratarán como un empleado más, y cuando no se requiera la fuerza de trabajo del empleado se le desecha como cualquier lata de refresco consumida.
Esa es la parte importante del documento escrito por Guevara, ante la crisis humanitaria por el genocidio o limpieza étnica en Gaza (el mundo ha perdido sensibilidad ante el dolor ajeno), se requieren opciones de otra humanidad, ¿de dónde surgirá esta nueva estirpe? Cuba, se esté de acuerdo o no, representa una propuesta noble con una ética de respeto hacia los otros países, apegada a los requerimientos del pueblo.
El mundo no sólo transita por una crisis económica, aumenta la pobreza y la migración en búsqueda de mejores empleos; sobre todo se vive una crisis existencial donde se juega el destino de la especie.
En este ambiente de sobrevivencia, pensar en la formación de un nuevo ser resulta más que complicado, en México, por ejemplo, azotado por una violencia interna descomunal, es imposible la paz y tranquilidad de la ciudadanía, se vive en la zozobra de no ser la siguiente víctima que sume en la estadística de desaparecidos.
Si analizamos críticamente el modelo educativo en México, la formación de la niñez y juventud están inclinados a la obediencia a la autoridad, aunque la misma sea un déspota o un ignorante avalado por las autoridades superiores como es común en la vida institucional. La democracia que promueven es elegir entre las tres opciones el que más se parezca a las inclinaciones o necesidades políticas.
Una educación donde al futuro ciudadano no se le enseña a pensar ni a cuestionar; carente de herramientas básicas como la lectura y la escritura, la reflexión crítica de una realidad carcomida desde el seno familiar hasta las calles e instituciones. La descomposición que se profundiza en nuestro país arroja como resultado millones de excluidos, desaparecidos o asesinados, porque en “una carrera de lobos: solamente se puede llegar sobre el fracaso de otros”.
Al margen de esas visiones revisionistas que impiden el análisis concreto, “el socialismo y el hombre en Cuba” es una propuesta interesante ante la crisis de humanidad que padece el mundo, como posible (no se asusten) alternativa. No es la única sugerible, ya los zapatistas en Chiapas desde hace décadas vienen trabajando desde décadas en el ser forjado en el seno comunitario en la no propiedad, es decir, en un territorio sin dueños, pero que puede abastecer de alimentos para quienes trabajen en él, sin que exista coincidencia política, religiosa o ideológica, trabajar en aquello que es común, más allá de las diferencias.
En el caso de Cuba, para entender un poquito la capacidad de resistencia de ese pueblo es importante entender en qué circunstancia se forjó su moral guerrera y solidaria, porque en ella residen los elementos de su vigencia como país libre de injerencias en su forma de gobierno.
El texto de Guevara es un recuento filosófico que parte de la práctica como movimiento revolucionario en la formación del ser que pretenden construir. El primer factor que Guevara destaca es la actitud mostrada por los “barbudos” en la guerra de guerrillas contra la dictadura de Fulgencio Batista, esa actitud de sacrificio por una Cuba mejor, es la que se introduce en la formación educativa de los cubanos. No sólo hay indicios de la visión social de Fidel y el Ché Guevara, marxistas ambos, también recoge el lirismo y pensamiento de José Martí, quien luchó por la Independencia de Cuba de la corona española, y desde entonces vislumbró las intenciones del Imperialismo Yanke por devorar Cuba y el resto de Latinoamérica.
“En la actitud de nuestros combatientes se vislumbra al hombre del futuro”, no dice el Ché en unos de los párrafos, después continúa: “vimos actos de valor y sacrificio excepcionales realizados por todo un pueblo. Encontrar la fórmula para perpetuar en la vida cotidiana esa actitud heroica, es una de nuestras tareas fundamentales desde el punto de vista ideológico”.
“Para construir el comunismo, simultáneamente con la base material hay que hacer al hombre nuevo”. Interpretando sus palabras, intenta decir que el comunismo no es un planteamiento que surge de la teoría (la idea), sino una aspiración que tiene como punto de partida la destrucción de las relaciones de poder desde la práctica, y es el trabajo el centro motor de esta contradicción.
La formación del hombre nuevo, desde la perspectiva cubana, requiere, además del ejemplo mostrado en la Sierra Maestra, un estímulo material. Combinados la educación de las masas (es la terminología de la época) a través del Estado, así como la divulgación y conducción del Partido.
El hombre nuevo es un proyecto general del hombre del mañana en una sociedad comunista, el documento habla del cómo se está construyendo, mediante la combinación de la actitud mostrada por los guerrilleros masificada por el Partido, el sistema educativo y los estímulos materiales.
Hay una vanguardia que educa y conduce a las masas por el camino del comunismo, esta vanguardia representada por el Partido comunista, conoce los valores a inculcar, está compuesta por un sector de avanzada de la revolución cubana en todos los órdenes de la vida.
La realización de este hombre nuevo descansa en liberarlo de la enajenación. Guevara reconoce las carencias de las instituciones para llevar a cabo la ardua tarea, destaca el papel de las masas para hacer “la historia como el conjunto consciente de individuos que lucha por una misma causa”.
Con la participación individual y colectiva “logrará la total conciencia de su ser social, lo que equivale a su realización plena como criatura humana, rotas las cadenas de la enajenación”.
Nos separan décadas de la publicación del artículo, nadie puede dudar que es un escrito ambicioso, sencillo y profundo, con una idea precisa de dónde surge “la desviación”, o mejor dicho la trampa de este sistema económico capitalista: en el trabajo.
“El trabajo debe adquirir una condición nueva; la mercancía-hombre (ya habíamos comentado que en esta sociedad de consumo el hombre es una mercancía más que se vende al mejor postor) cesa de existir y se instala un sistema que otorgue una cuota por el cumplimiento del deber social”.
Guevara extrae las ideas del comunismo “en la apreciación marxista de que el hombre realmente alcanza su plena condición humana cuando produce sin la compulsión de la necesidad física de venderse como mercancía”. Complementa con el siguiente renglón: “le falta lograr la completa recreación espiritual ante su propia obra”.
Retomando de Marx, Guevara ve en la enajenación el eje rector de su planteamiento filosófico y económico, cuando el obrero al producir no es dueño de su producción; el Ché explica las contradicciones sociales de las cuales emanará el nuevo hombre en Cuba, mediante una formación “tecnológica y científica de todo nuestro pueblo”.
Para liberarse de la enajenación, la cultura y el arte juegan papeles fundamentales, porque los obreros mueren “diariamente las ocho u más horas en que actúan como mercancía para resucitar en su creación espiritual” con la música, el teatro, la literatura, la filosofía, la danza, la pintura, todas aquellas expresiones que entablen una “comunión con la naturaleza” a la que pertenece.
El anterior punto sirve de referencia para comprender la situación por la que pasan los trabajadores de nuestro país, quienes laboran durante ocho horas o más, por un salario por debajo de lo que producen, reventados físicamente, sin tiempo o deseos de esparcimiento para desarrollar actividades culturales para recrear la mente y el cuerpo.
La organización de nuestra sociedad está estructurada para que después de las horas de trabajo, el obrero o campesino busque consuelo, no en la lectura de un libro que requiere de energía y concentración, sino en las cantinas y/o bares o asistiendo al partido de fútbol donde el alcohol se vende como agua.
En esa rutina enfermiza transita la vida de buena parte de los trabajadores mexicanos. Ernesto Guevara fue una persona realista, reconocía el lento camino de los cambios sociales, reconocía las limitaciones de la revolución cubana, pese a tener muchos factores en contra y pocos a favor, sostenía con ímpetu: “Haremos el hombre del Siglo XXI”.
Llegar hasta este punto en la lectura, permite al osado y paciente lector, comprender la perspectiva de este análisis del documento publicado por Ernesto Guevara, la intención es rescatar la moral de los cubanos, sostén de su resistencia. En “el socialismo y el hombre en Cuba” hay factores suficientes para comprender la moral del pueblo cubano ante las agresiones de todo tipo por parte del gobierno de Estados Unidos.
Las tentativas de invasión contra el gobierno cubano, también lo son contra el hombre nuevo forjado durante seis décadas y que legitima en buena medida al gobierno que lo modeló, desconocemos el desenlace de amenaza bélica hecha por Trump para imponer las cadenas del libre mercado a un pueblo que se resiste a ser tratado como mercancía.
En la rebeldía a la imposición externa encontramos el fundamento político e ideológico del hombre nuevo magistralmente expuesto por el Ché Guevara en el texto “el socialismo y el hombre en Cuba”









1 Comment
Los cubanos manejan buena calidad en su trabajos con sus bajos recursos. Pero estuviera bien si se actualizarán poco y se modernizaran en cuestiones médicas o cosas modernas. Y ya en el aspecto de ser dominados por otro país sería bueno que se sigan defendiendo hasta donde pueda, pero por que el país ese,pues si esta más fuerte que cuba. Y tu siempre un pro para escribir y sobre temas controversiales