Acusan condicionamientos y cerrazón del gobierno federal
Ciudad de México.– El diálogo entre el gobierno federal y organizaciones del campo volvió a fracturarse. Agricultores y transportistas decidieron levantarse de la mesa antes de iniciarla, bajo un argumento directo: no hay condiciones.
Tras esperar durante horas a las afueras de la Secretaría de Gobernación, integrantes del Frente Nacional por el Rescate del Campo Mexicano (FNRCM) y la Asociación Nacional de Transportistas (Antac) denunciaron que la reunión fue condicionada al retiro de los bloqueos que mantienen en distintos puntos del país.
La respuesta fue inmediata: no entrar.
El diálogo que no ocurrió
La escena ya estaba lista. Una comisión había reducido su número de representantes, entregado identificaciones y se preparaba para ingresar al Palacio de Cobián.
Pero una llamada cambió el rumbo.
De acuerdo con los dirigentes, funcionarios federales exigieron como condición levantar las protestas. Para los manifestantes, esto rompía cualquier posibilidad de negociación.
“Se ha perdido el contacto y el respeto”, acusó el dirigente Eraclio Rodríguez.
La decisión fue retirarse.
Tensión en aumento
El desencuentro ocurre en medio de un paro nacional iniciado días atrás, con presencia en estados como Sinaloa, Chihuahua, Tlaxcala y Veracruz.
Aunque algunas movilizaciones se han mantenido sin bloqueos totales —con liberación de casetas en ciertos puntos—, las organizaciones advirtieron que el conflicto puede escalar.
Incluso lanzaron un mensaje político y económico: las protestas podrían intensificarse en el contexto del Mundial de Futbol.
“Que no se les olvide… viene el mundial”, advirtieron.
Un mensaje simbólico
La ruptura del diálogo se dio el mismo día en que se conmemoraba el aniversario luctuoso de Emiliano Zapata, figura histórica del agrarismo en México.
Para los líderes del movimiento, el contraste es evidente: mientras se recuerda al símbolo del campo, acusan, las autoridades adoptan una postura de cerrazón frente a sus demandas.
La presencia de elementos de la Guardia Nacional con equipo antimotines en el acceso a Gobernación reforzó esa percepción.








