Diversidad Política | Un minuto de silencio por las Alicletas, no merecían ese fin

Un minuto de silencio por Las Alicletas

Por: Alejandro Castro

En una esquina de la calle Presa Valsequillo había un bar feo que no me dejaba dormir. Las Alicletas era la cosa más sin chiste de Culiacán: una esquinita, unas mesas en la banqueta y música en español, siempre estaba llena la banqueta, de los personajes más coloridos y variopintos, eso fue siempre el corazón de las Alicletas: ahí el sabor del caldo lo ponía la gente, las conversaciones, los debates, la diversidad, la pluralidad.

Cuando la música en mi ventana no me dejaba dormir me rendía y bajaba al bar a tomarme una caguama, ni modo, la Yola siempre ganaba. La Yola siempre estaba, en todo, para todo. A veces, cuando salía de trabajar, me iba directo a las Alicletas, cenaba, me tomaba una cerveza y de ahí a dormir.

Una vez mi jefa, unos amigos y yo fuimos a un homenaje a Amparo Ochoa, yo todavía no conocía a María Inés, pero ahí estaba cantándole a su madre y a su tierra con ese privilegio de voz que tiene.

Un minuto de silencio por Las Alicletas

A veces cenábamos, hacíamos la precopa y de ahí entrabamos al bar que estaba en la siguiente esquina. Después las Alicletas se movieron a la calle Antonio Rosales, con el vecino problemático y la galería de arte en la primera sala. Cada jueves, por casi 4 años tuve una cita ahí, con el karaoke y mis amigos los coms: Ricardo y Rosalía, a veces sumábamos a la Irene, a veces llegaba el Villarreal, una o dos veces fue el Doc.

Un minuto de silencio por Las Alicletas

¿Qué hubiera hecho yo sin mis noches de jueves con la Yola?

Una vez, la Trini y yo, bajamos a un pedante del escenario, otra vez sacamos al Tlatoani casi cargando de ahí, por una mala peda con Bacardi, ¿Quien pide Bacardi en Culiacán?

Ricardo una vez me sacó a empujones para evitar un problema mayor; yo cantaba cada jueves y leí casi cada miércoles.

Una vez, después de una presentación en la Feria del Libro de Culiacán, nos llevamos al Presidente de la JUCOPO, a la Secretaria de Educación Pública y Cultura y un puño de diputados locales, junto con otro grupo de políticos locales y extranjeros a leer y cantar en una noche interminable de amigos y poesía.

Un minuto de silencio por Las Alicletas

En las Alicletas conocí a mucha gente, en las Alicletas hice muchas cosas. Un abrazo especial a Marilyn y a Ana.

Gracias Yola, te mereces todo. Tienes la magia para unir gente, para crear ambientes, para suavizar problemas.

La Yola acaba de anunciar que cierra un espacio emblemático de la cultura y las artes de Culiacán; a las Alicletas las atropellaron la violencia y la inseguridad en que está la ciudad, no pudo más. Con el cierre de las Alicletas, Culiacán pierde un pedazo de cultura, un pedazo de arte, un esfuerzo por rescatar lo más fino y delicado de la esencia humana: la poesía.

Yola:

Algo bueno va a suceder, ya verás. Esto es un ratito, tu esfuerzo, tus ideas, tu impulso nos van a convocar de nuevo, tú eres esa magia que une y jala. Te mando un abrazo fuerte, aunque digas que soy muy batalloso.

Un minuto de silencio por las Alicletas.

Escríbanme, yo los leo.
Fb: Alejandro Castro Osuna

+ + +

Alejandro Castro es originario de Mazatlán y parte de la generación millennial, estudió Turismo en la UdeO y más tarde una maestría en Ciencias Sociales en la UAS. Ha combinado la docencia universitaria con la investigación y la capacitación, además de desempeñarse en distintos espacios públicos: fue secretario técnico de la Junta de Coordinación Política en el Congreso de Sinaloa, secretario particular en la SEPyC y coordinador de proyectos estratégicos en su ciudad natal.

+++

Aviso de responsabilidad:
Las opiniones expresadas en esta columna son exclusiva responsabilidad de quien las firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de este medio.

(Visited 1 times, 1 visits today)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Close
Únete al
Canal