Por Alejandro Castro
Desde hace unos meses inició la carrera para el 2027, los interesados están buscando subirse a la pista en la carrera para asegurarse un espacio en la vuelta del 2027. Y esa no es la excepción de las cuotas por acción afirmativa de la población LBGTIQ+ en Sinaloa.
Ahí tenemos a la dupla que antes eran Los Gemelos Fantásticos en una guerra de boletines, comunicados y declaraciones sin decir nombres, pero señalándose el uno a la otra y la otra acusando violencia y presumiendo logros colectivos y ajenos como propios.
Y no son los únicos, ya están despertando los “activistas de Facebook”, que se autoflagelan en redes sociales para atraer reacciones y presentar trabajo, como si quejarse en una plataforma digital fuera un trabajo serio.
Hay quien se atreve a decir y prometer que las candidaturas por cuotas de género y diversidad serán pasadas por su criba y dependen de la lealtad y compromiso con su causa personal, no deja de sorprendernos nuestra representante.
Y a la par, Sinaloa atraviesa por una crisis de seguridad y gobernabilidad, y claro que la población LGBTIQ+ está dentro; tenemos hermanos y hermanas desaparecides, asesinades, amenazades. Aun así, no tenemos representantes en los gobiernos municipales y estatales que acompañen con una visión de género y de identidad a nuestra población en sus casos y carpetas de investigación.
Estamos en el colmo del desamparo cuando la legisladora de acción afirmativa en el congreso local se autodefine como heterosexual y tiene una agenda de trabajo nulo en los temas LGBTIQ+. ¿Cuáles son las propuestas y trabajo territorial de la Diputada por acción afirmativa en lo que va del 2026 en temas de la diversidad?
Ya iniciaron a publicar las fotos en reuniones multinstitucionales, en mesas de trabajo, de manera formal y preocupados por nuestra población LGBTIQ+, es mentira o es simulación. Nuestros representantes LGBTIQ+ nacionales y estatales no existen, están jugando o están buscando como flotar de manera segura hasta el 2027.
En febrero del 2021 se aprobó la modificación al Código Penal para incluir a los crímenes de odio motivados por su orientación sexual o identidad de género, fue durante la presidencia de Graciela Dominguez Nava en el Congreso de Sinaloa que se tipificó el delito y se impuso un castigo de hasta cincuenta y cinco años para el agresor.
Es decir, ya existen elementos para que la fiscalía estatal actúe con perspectiva de diversidad, evalúe las agresiones y los juzgue, pero no ha actuado y no hay quien, desde las instituciones, le exija trabajo o resultados.
Porque aun con los elementos legales ya aprobados y a disposición del estado, siguen sin justicia Charis, Vale, el profe Luis Rey y otros casos de desapariciones como Michelle España y Jesús Guadalupe.
Entonces, ¿Qué hacer?
¿Seguimos votando por la misma? ¿Seguimos aplaudiendo las reuniones sin sustancia? ¿Les damos foco y centro a esos activistas que presumen trabajo solo porque hacen publicaciones y desplegados públicos?
Escríbanme, yo los leo sobre la población LBGTIQ+ en Sinaloa y más.
Fb: Alejandro Castro Osuna https://www.facebook.com/ALEJANDROCASTROOS
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Alejandro Castro es originario de Mazatlán y parte de la generación millennial, estudió Turismo en la UdeO y más tarde una maestría en Ciencias Sociales en la UAS. Ha combinado la docencia universitaria con la investigación y la capacitación, además de desempeñarse en distintos espacios públicos: fue secretario técnico de la Junta de Coordinación Política en el Congreso de Sinaloa, secretario particular en la SEPyC y coordinador de proyectos estratégicos en su ciudad natal.
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