Por: Alejandro Castro
Esta vez voy a hablar desde lo muy personal.
Los espacios públicos han estado cuidados, custodiados, acaparados por hombres desde las antiguas democracias griegas. Los únicos que tenían derechos ciudadanos eran los hombres con cierta posición política y económica. Todos los demás estaban relegados: mujeres, pobres, extranjeros, por supuesto los esclavos.
En las democracias americanas modernas las mujeres alzaron la voz para participar en la toma de decisiones y tener acceso al voto hasta muy entrado el siglo XX, después de ellas entraron las poblaciones afrodescendientes y la visibilidad para las poblaciones LGBTIQ+ llegó mucho después.
En Sinaloa, la participación en la toma de decisiones de las mujeres se mantuvo de manera discreta en los cabildos y aún más desapercibida en el Congreso Local.
Pero de unos años para acá, las mujeres decidieron dejar de tocar la puerta y la derribaron, incluyendo el marco y las cerraduras. Esa ola de mujeres valientes dejó el espacio para que entráramos todos los demás.
Graciela tiene casi 30 años militando en la Izquierda Sinaloense y de esos años no ha desperdiciado un solo día para hacerse escuchar y hacer que nos volteen a ver. Le tocó marchar por la defensa de los comuneros de la Presa Picachos, defendió a los propietarios de las casas de Infonavit que estaban en desventaja por el cobro excesivo a las familias necesitadas.
Como profesora universitaria y responsable de la vinculación de la UT Escuinapa logró que los estudiantes se movieran en intercambios a empresas a nivel nacional y logró crear una sinergia de trabajo academia-industria-comercio que marcó la ruta de la vinculación que aún se mantiene en el sur de Sinaloa, ligada a la Universidad.
PARIDAD EN TODO. Ya el concepto nos quedó chico, ahora enarbola paridad para todos: todos iguales.
La vi trabajar tres años en el congreso local, resolviendo conflictos sociales y deudas históricas con Sinaloa. Y no quiero presumir la cantidad de leyes y reformas, estoy presumiendo la trascendencia que alcanzan estas leyes. No fueron leyes hechas en las rodillas y a las carreras, la mayoría de esos encargos legislativos fueron producto de mesas de trabajo, de foros de opinión, de consultas ciudadanas y con el acompañamiento de expertos en los temas.
Después, en la Secretaría de Educación Pública y Cultura, se hizo cargo de organizar el regreso a las clases presenciales, luego de casi dos años de clases virtuales debido a la pandemia. El estado de las escuelas era deplorable, el abandono institucional dejó escuelas saqueadas, vandalizadas, en ruinas. Fue ella quien emprendió el recorrido por el estado visitando escuelas en los municipios, escuchando a los padres y a los maestros. Fue ella quien revisó que las plazas de maestros se entregaran conforme los exámenes y candados legales que marcaba la nueva ley.
La indicación de Graciela en la SEPYC fue siempre: ATIENDAN A TODOS, ESCUCHEN A TODOS, RECIBAN A TODOS y a eso nos dedicamos mi equipo y yo. Fue una forma de trabajo super enriquecedora y debo agradecer a Lizbeth, Marcos, Ciria, Margarita, Maribel y Rosalinda por su disposición a atender y escuchar a todos, siempre, a toda hora.
Cuando hicimos la campaña por el Distrito 1 de Sinaloa, propuso caminar. La nuestra sería una campaña de calle, de tierra, de tocar puertas, de dialogo, de escuchar a la gente y llevarse los pendientes y solicitudes para regresar con respuestas y resultados. Fue una campaña cansadísima pero muy divertida, hubo poquito de todo en los recorridos de las calles de la zona sur. Que eso lo platique ella, pero nos divertimos mucho, conocimos mucha gente y en lo particular conocí muchos pueblos y colonias que no sabía siquiera que existían.
A mí me tocó regresar tiempo después, ya en otro encargo, y me sorprendía y conmovía ver que, aún después de la elección, la gente la recordaba y recordaba los compromisos hechos y cumplidos en periodos cortos.
Ahora, como Gobernadora, sé que está trabajando todo el día, todos los días, por resolver los problemas más apremiantes de nuestro estado. Lo sé porque la conozco y sé que no sabe trabajar de otra manera. Sé que se va a entregar a dar resultados y que exigirá a su equipo que le sigan el ritmo, eso es lo divertido de trabajar con ella: el ritmo galopante que siempre lleva y con una energía constructiva muy alta y ambiciosa, pero sobre todo muy divertida.
Auguro tiempos de paz, de prosperidad y de tranquilidad para Sinaloa en el futuro inmediato, estamos en buenas manos, ella sabrá encontrar soluciones y tender puentes para que esto suceda.
Escríbanme, yo los leo. Sobre que La gobernadora Graciela Domínguez sabe de diálogo, sabe de acuerdos, le entiende al tema, así como de otros asuntos de Diversidad Política.
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Alejandro Castro es originario de Mazatlán y parte de la generación millennial, estudió Turismo en la UdeO y más tarde una maestría en Ciencias Sociales en la UAS. Ha combinado la docencia universitaria con la investigación y la capacitación, además de desempeñarse en distintos espacios públicos: fue secretario técnico de la Junta de Coordinación Política en el Congreso de Sinaloa, secretario particular en la SEPyC y coordinador de proyectos estratégicos en su ciudad natal.
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