Trump ordena investigar por qué no baja la gasolina tras guerra con Irán

Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó abrir una investigación contra las grandes petroleras por el alto precio de la gasolina, en medio de crecientes críticas por el impacto económico de la guerra contra Irán y el encarecimiento del combustible para millones de familias estadunidenses.

A través de su red Truth Social, el magnate republicano acusó a las compañías petroleras de no trasladar a los consumidores la baja reciente en los precios internacionales del crudo, pese a que el mercado comenzó a estabilizarse tras el acuerdo preliminar entre Washington y Teherán para reanudar el tránsito de petroleros por el estrecho de Ormuz.

“Las grandes petroleras no están bajando el precio en las gasolineras de manera proporcional a la fuerte caída de los precios que están pagando por el petróleo”, escribió Trump.
“¡Esos precios están cayendo en picada! En otras palabras, se está ‘estafando’ a los clientes”, agregó.

La guerra disparó los combustibles

El conflicto en Medio Oriente elevó los precios del petróleo luego de que Irán bloqueara el paso por el estratégico estrecho de Ormuz en respuesta a los ataques de Estados Unidos e Israel. Aunque posteriormente se alcanzó un acuerdo inicial para reactivar el flujo marítimo, los precios de la gasolina en Estados Unidos siguen por encima de los niveles previos al conflicto.

De acuerdo con el club automovilístico AAA, el precio promedio del galón de gasolina regular se ubicó el martes en 3.93 dólares, todavía por encima de lo que pagaban los consumidores antes de la escalada bélica.

La gasolina es un asunto políticamente sensible en Estados Unidos, donde el automóvil particular sigue siendo el principal medio de transporte y cualquier alza en el combustible golpea de forma directa el costo de vida.

Trump busca culpar a las petroleras

La decisión del presidente se da en un momento complicado para su administración. Trump ha sido cuestionado por el costo económico y político de la guerra con Irán, no sólo por el gasto militar multimillonario financiado con recursos públicos, sino también por el impacto en la inflación y en el bolsillo de los consumidores.

Durante semanas, el mandatario prometió que una vez terminado el conflicto los precios del combustible “caerían en picada”. Sin embargo, economistas y analistas energéticos advierten que esa recuperación no será inmediata y que la normalización del mercado podría tardar varios meses.

En ese contexto, el republicano intenta desplazar la responsabilidad hacia las petroleras, a las que ahora acusa de mantener márgenes excesivos pese a la baja del crudo.

La contradicción de Trump

La ofensiva contra las empresas petroleras revela una contradicción central de la Casa Blanca: primero empuja una guerra que desestabiliza el mercado energético y después busca un culpable por el encarecimiento de la gasolina.

Mientras Trump presume firmeza militar y promete mano dura en el extranjero, en casa enfrenta el costo político de una gasolina cara, una inflación persistente y un electorado cada vez más sensible al impacto económico de sus decisiones, justo a unos meses de las elecciones legislativas de noviembre.

El problema para Trump es que ni la propaganda ni los mensajes en Truth Social alcanzan para ocultar que el alza en los combustibles fue una consecuencia directa de la guerra que él mismo decidió escalar.

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