De los estudiantes que dieron la vida por México en la Plaza de las Tres Culturas en 1968, a los estudiantes que leyeron discursos huecos y sin entender una sola palabra de lo que decían.
Diana Ramírez
La mañana del 2 de octubre de 2025, la Federación de Estudiantes de la Universidad Autónoma de Sinaloa (FEUAS), a peticiones del rector Jesús Madueña Molina, marcharon en, dizque, conmemoración de los estudiantes de Tlatelolco.
Quienes estuvieron presentes en el acto, se pudieron dar cuenta que ni siquiera los estudiantes que leyeron los mismos discursos reescritos cientos de veces sabían de lo que hablaban.
Me parece indignante que la FEUAS quisiera encontrar similitudes entre ellos y los estudiantes del 68, cuando, en primer lugar, éstos últimos no leyeron discursos, sino que protestaban desde el corazón y por la justicia.
Y en segundo lugar, lucharon justo en contra de lo que pasa actualmente en la Universidad. La UAS continúa secuestrada por Madueña Molina y el Partido Sinaloense que, sorpresivamente, continúa vivo.
“El 2 de octubre no se olvida porque representa la memoria de todos aquellos estudiantes que alzaron la voz por la libertad, la justicia y la democracia”, comentó una de las estudiantes que tomaron el micrófono.
¿Cuántos de los ahí reunidos alzaron al voz contra el rector que los convocó a marchar para continuar aparentando que la Universidad es libre?
¿Cuántos han luchado para que la consulta mediática que está promoviendo Madueña Molina por la reingeniería de la UAS sea en verdad democrática y no solo para aparentar ésta que existe?
¿Cuántos estudiantes se atrevieron a cerrarle las puertas y no dejarse reelegir por llevar a la Universidad a un estado completamente deficiente y ensuciarla más de lo que ya estaba con su antiguo líder moral?
Es sorprendente que la Universidad no pueda estar más de un par de meses en tranquilidad. Presentó su resistencia contra las auditorías del Estado, contra la reforma a su Ley Orgánica, y ahora enfrenta un nuevo problema con los recursos, la reingeniería y los jubilados.
Muy pocos estudiantes se atrevieron a hablar y cuestionar a la UAS cuando ésta daba sus discursos de atentado contra la Autonomía. Y por ser más los coartados que permitieron que la Universidad siguiera secuestrada, hemos llegado a este punto.
Los estudiantes de la UAS en la actualidad carecen de pensamiento propio y crítico. El rector y su antiguo líder moral cumplieron su cometido. Tener un rebaño de ovejas que solo siguen instrucciones.
Cuando se atenta contra la educación y la libertad de pensamiento de los estudiantes, se atenta contra la democracia, la justicia, y la juventud en general. Se atenta entonces contra la patria misma.
El 2 de octubre sigue manchado, no por la lucha social, sino por la falta de amor a México y todo lo que es.
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