Complicidad silenciosa que dejó morir a los jóvenes a manos del narco

jóvenes a manos del narco

Por: Diana Ramírez

En días recientes, elementos de la Marina realizaron detenciones a jóvenes quienes participaban en la delincuencia organizada. Al momento de su captura, en Elota, se les encontró arsenal y equipo táctico.

En Mazatlán, una persecución por parte de la Guardia Nacional terminó en un enfrentamiento, un herido y cuatro más detenidos. Ninguno de estos jóvenes podía tener más de 20 o 21 años.

A más de un año de violencia, pudimos constatar que la narcocultura estaba más arraigada en nuestra sociedad de lo que creíamos. Con ello, más arraigada en nuestros jóvenes de lo que también creíamos.

Aunque estas detenciones a jóvenes no son hechos aislados, nos sigue marcando de manera importante. Son personas que deberían estar estudiando y preparándose para volverse los ciudadanos que ayuden a sacar adelante la país en un futuro no tan lejano.

Me hace preguntarme si hay algo que le quedamos debiendo a la juventud como sociedad. O si recae solo en lo mucho que se infiltró el narcotráfico en todo Sinaloa, e incluso en el país.

Quizá es la nueva cultura del “no querer batallar” y la cultura de la “inmediatez”, donde el esfuerzo del día a día te lleva a construir algo que da frutos con la constancia, no de la noche a la mañana. Sabemos que el narcotráfico deja dinero en grandes cantidades rápidamente, pero también sabemos que igualmente acaba rápido.

Pudiera ser la falta de oportunidades que el nuevo mundo capitalista ha creado. Trabajar desde que sale el sol, hasta que se oculta, y más tarde, no siempre significa que el dinero vaya a sobrar. Y hemos creído que en el narcotráfico esto es todo lo contrario.

Pero no lo es. A lo que popularmente conocemos, en realidad las cantidades para cualquier persona que no sea de altos mandos no difiere mucho del salario mínimo. Y suelen ser los bajos puestos que se arriesgan más, no solo a las detenciones, sino a lo más importante, que es perder la vida.

Aunque a nadie nos puede sorprender cuando esto último pasa, he podido observar que se generó una falta de empatía hacia las personas que mueren a consecuencia de esto.

¿No será esa la razón por la cual el monstruo del narcotráfico creció tanto? El ser tan indiferentes que pretendemos que no nos interesan sus muertes nos hizo permitir que llegara a opacar todo el estado.

No por tener compasión significa que justificaremos todo lo que hicieron, y hacen actualmente, teniendo secuestradas las ciudades, carreteras y hasta algunas instituciones.

Muchas de las fallas que tenemos actualmente se deben a la falta de amor y compasión hacia los demás, y también hacia uno mismo.

Mientras sigamos siendo indiferentes a lo que como sociedad, en lo general, necesitamos, que es amor y compasión, los jóvenes seguirán enlistándose a las filas del narcotráfico y este último continuará ganando terreno a lugares que ni siquiera actualmente podemos imaginarnos.

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