Familiares de personas privadas de la libertad denunciaron ante la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) tortura, malos tratos y violaciones sistemáticas a los derechos humanos dentro del penal de Culiacán.
Más de 40 personas, en su mayoría mujeres familiares de los presos, presentaron quejas colectivas sobre agresiones físicas durante revisiones, destrucción de pertenencias y negación de alimentos. La situación se agravó tras la muerte de un interno a inicios de semana.
Tortura y castigos físicos dentro del penal
Los testimonios indican que los internos son sometidos a inmersión en agua y choques eléctricos.
“Les dan toques eléctricos y los sumergen en agua”, señaló el presidente de la CEDH, Óscar Loza Ochoa.
También se reporta que los alimentos son arrojados a la basura, la ropa es rasgada y las visitas se realizan en condiciones de hostigamiento constante.
Muertes y represión aumentan la alarma
Tras el fallecimiento de un interno, se incrementaron las restricciones y se impidió el ingreso de alimentos, generando mayor temor entre los internos y sus familias.
“Nos preocupa que sigan repitiéndose métodos de tortura que conocemos desde los años setenta”, agregó Loza Ochoa.
La CEDH exige acción inmediata
El organismo exigió a la Fiscalía General del Estado de Sinaloa a abrir investigaciones por tortura y tratos crueles.
Se recordó que la tortura es una atentado sistemático contra la humanidad y que estas prácticas violan tratados internacionales, como El Protocolo de Estambul y la Constitución mexicana.
Las denuncias evidencian un patrón de abusos que ha persistido durante décadas, lo que demuestra la necesidad urgente de supervisión y sanción efectiva dentro del sistema penitenciario sinaloense.








