Por Alejandro Castro
Hay temas de los que nos da miedo hablar, que no nos gusta poner en altavoz, que dan comezón cuando suenan en las reuniones.

Hablemos de explotación y turismo sexual en México. El Código Penal Federal, en los artículos 203 al 206, clasifica el turismo sexual como la práctica de viajar con la finalidad de tener encuentros sexuales con menores de edad, personas que no tengan la capacidad mental para resistirse o personas que no estén en capacidad de resistirlo o negarlo.
Las personas que lo practiquen enfrentan una pena de hasta 16 años de prisión y tratamiento psicológico. En cambio, el lenocinio, que es la actividad de promover, organizar, cobrar el turismo sexual, enfrenta una pena de hasta 15 años. Las penas son mayores para quienes lo practican que para quienes lo promueven, coordinan y lucran de él. Interesante forma de prevenir y combatir el delito. Hay que ser claros: la prostitución, cuando se practica sin coacción, sin amenazas, sin intermediarios y entre adultos, es legal y no se persigue como delito en México.
El trabajo sexual se reconoce como una práctica consensuada entre dos adultos. Son el uso de intermediarios, las amenazas y la privación de la libertad con fines de trata lo que está prohibido y penado.
Justo con la planeación del Mundial de Futbol FIFA 2026 se lanzó el Plan Kukulkán, una estrategia de seguridad integral que, entre otros delitos, busca prevenir el turismo sexual dentro de la oferta de las ciudades sede de la justa mundialista.

¿Por qué es tan importante incluir la prevención del turismo sexual entre las estrategias de seguridad? Porque es un secreto a voces que la explotación sexual es un problema mundial. Durante 2026 habrá viajes de placer de grupos de hombres, viajando entre dos países consumidores de turismo sexual y un país ofertante; es un ambiente propicio para que se den prácticas de explotación y turismo sexual. No es nuevo: así sucede cada cuatro años durante este evento. Lo importante es prevenirlo y sancionarlo; lo importante es evitar que haya personas forzadas a prácticas sexuales y explotación sexual.
La aparición del turismo sexual como parte de los delitos en la cartera a combatir durante el evento nos plantean una realidad que existe y que a veces no nos gusta reconocer.
Sinaloa tiene dos realidades a afrontar en cuanto a turismo sexual y explotación sexual. Somos un destino turístico que recibe gente de todo el mundo y, con eso, se abre una oportunidad para que se den prácticas de explotación sexual en nuestros destinos turísticos. Pero también somos un estado con una tradición agrícola y, en los campos agrícolas, hay prácticas que aún promueven y mantienen tradiciones de intercambio de favores sexuales por beneficios económicos, incluidas prácticas con menores de edad. Insisto: un tema que muchas veces no nos gusta escuchar. Trabajemos en la prevención, protección de víctimas y la denuncia de estas prácticas.
Escríbanme, yo los leo.
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Alejandro Castro es originario de Mazatlán y parte de la generación millennial, estudió Turismo en la UdeO y más tarde una maestría en Ciencias Sociales en la UAS. Ha combinado la docencia universitaria con la investigación y la capacitación, además de desempeñarse en distintos espacios públicos: fue secretario técnico de la Junta de Coordinación Política en el Congreso de Sinaloa, secretario particular en la SEPyC y coordinador de proyectos estratégicos en su ciudad natal.
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1 Comment
De buen gusto el artículo , siendo un tema difícil de tratar pero vigente en los destinos turísticos.