Por Diego Angulo
Comencé a leer el libro Diario de una Transición Histórica, escrito por Claudia Sheinbaum Pardo, después de que nos lo regalara Emma Aguilar, de Morena Sinaloa. Yo había seguido de manera cotidiana en el Facebook del gobierno las transmisiones en vivo durante esos tres meses en que Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum recorrieron el país, desde el viernes 14 de junio en la primera gira a Nuevo Laredo, hasta el 29 de septiembre en Chetumal. Por está razón, solo me interesaba del libro la parte donde la presidenta habla sobre su historia personal, porque me había enterado de su existencia al acudir a la exposición del libro por parte del ingeniero Ríos Rojo, quien hizo referencia al capítulo llamado “Un poco de mi historia”, dejando datos interesantes sobre la vida de la mandataria.
Creo que la idea de que la presidenta dedique una parte del libro —que trata sobre los tres meses de transición— a explicar de dónde viene tiene una intención profunda y significativa: quiere dejar patente que su historia siempre ha estado ligada a la izquierda y que gobernará con esos ideales. Por eso Claudia en este capítulo dice: “Desde la preparatoria mantuve vínculo cercano con los movimientos sociales. En mi casa, la política era un tema cotidiano: se hablaba con claridad contra los gobiernos priistas […] mi madre había participado en el movimiento estudiantil del 68, siempre apoyó los derechos laborales del personal académico, la democracia y las luchas sociales. Su compromiso fue una semilla que marcó mi vida”.
El libro de Claudia me puso a pensar: ¿cuántos de los actuales gobernantes de Sinaloa podrían escribir su capítulo “Un poco de mi historia”, que se parezca, por lo menos en lo mínimo en coherencia de lucha, al de Claudia Sheinbaum? Y lo más difícil: ¿cuántos han estado solo en la lucha de la izquierda durante tanto tiempo? Lo veo difícil.
Haciendo la genealogía de los actores políticos de Sinaloa (sería bueno para un libro), al estilo Alfredo Jalife, me encontré con un capítulo de Mujeres en Diálogos por la Igualdad donde entrevistaron a Cecilia Ramírez, actual presidenta de Guasave por Morena. Cecilia cuenta cómo es contemporánea y le tocó luchas con la presidenta, pues llegó a estudiar a la Ciudad de México en 1979, en el CCH -donde también estudio como Claudia- y luego la carrera de Medicina en la UNAM. Es decir, coincidieron en las luchas estudiantiles que se enmarcaron en los años 80: rechazados, modificación de los estatutos de la UNAM y la conformación del Consejo Estudiantil Universitario (CEU), para enfrentar las reformas que pretendía Jorge Carpizo (por cierto, quien organizaba a los estudiantes era un sinaloense que era maestro: Salvador Martínez della Rocca).
Pero también menciona Cecilia que se involucró en la campaña a la presidencia de la República de Arnoldo Martínez Verdugo en 1982, como candidato del Partido Socialista Unificado de México, otro gran sinaloense que había sido el líder histórico del Partido Comunista de México desde 1963 hasta 1981, año en que se disolvió. Claudia no hace mención de su participación apoyando a Martínez Verdugo, pero sí en la del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas en 1988. Afirma la presidenta Sheinbaum: “Nosotros nos afiliamos al PRD desde su fundación. En mi caso, siempre fui militante de base; nunca tuve interés de ser parte de su estructura”, y de igual forma lo ha mencionado Cecilia. Ambas participan en la campaña de Andrés Manuel López Obrador en 2006 y en la lucha contra el fraude; Cecilia menciona que estuvo en las protestas del Zócalo.
Me sorprendió el paralelismo entre las historias de vida de estas dos mujeres, ambas presidentas, guardando las proporciones, de una misma realidad, pero en escalas distintas.
Por eso quiero hacer otro paralelismo: así como hay una campaña en medios y por parte de la oposición para deslegitimar el gobierno de Claudia, también la hay para deslegitimar el de Cecilia. Su “pecado” es ser fieles a su historia. Es claro y evidente que existe una lucha internacional, con repercusiones nacionales y locales, contra la izquierda. No es casual que el presidente Trump haya hecho referencia a “lo que sucedió en la Ciudad de México el sábado anterior”, en alusión a la supuesta protesta de la Generación Z por estar harta del narco, hecho que, como investigó el diario El País, responde a un modelo de intervenciones que ya se aplicó en Brasil y Argentina mediante la manipulación de redes sociales para influir en la opinión pública. A esta campaña se ha sumado Ricardo Salinas Pliego, quien busca manipular las noticias en TV Azteca para no pagar los 74 mil millones de pesos que debe al fisco y porque, en el gobierno de Sheinbaum, ya no hay contratos millonarios de publicidad. Ninguno.
En el caso de Cecilia, lo que puedo constatar es que comenzó a cobrar el impuesto real de predial urbano actualizando las claves catastrales de las grandes empresas ubicadas en la ciudad de Guasave, logrando recuadar 15 % más respecto al año anterior. Cuando digo grandes, es que realmente algunas lo son, y eso ha molestado mucho.
Como conclusión, puedo decir que no pueden ni deben traicionar su historia, aunque eso haga más difícil el camino.
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