San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, 30 de diciembre.— Las revoluciones socialistas en distintas partes del mundo no lograron acabar con el capitalismo ni con las jerarquías de poder, sino que dieron paso a nuevas élites dominantes, advirtió el activista y periodista uruguayo Raúl Zibechi durante el último día del semillero “Pirámides, de historia, de amores y, claro, desamores”, realizado en el marco del 32 aniversario del levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
Desde el CIDECI-Unitierra, Zibechi sostuvo que muchas revoluciones retomaron la estructura de la pirámide del poder, lo que generó nuevas formas de opresión. “Desde las puntas de las pirámides nacen nuevos opresores, mandones que se convierten en nuevas clases dominantes; los ejemplos de Rusia y China están ahí”, afirmó.
El analista explicó que quienes concentran el poder suelen utilizarlo para restablecer el capitalismo, ya sea el mismo sistema previo o uno renovado con nuevas formas, pero con la misma lógica de acumulación. Señaló que este fenómeno también se ha repetido en procesos de lucha que no se asumieron como socialistas, como en México, Haití y Bolivia, donde tras derrotar a antiguos enemigos surgieron nuevas élites similares a las que habían sido combatidas.
Acompañado por el Subcomandante Insurgente Moisés y el Capitán Marcos, Zibechi destacó que frente a estas experiencias, el zapatismo representa una referencia fundamental para los pueblos de América Latina, al mostrar la construcción de autonomías, resistencias y formas organizativas alejadas de la lógica del poder vertical.
“No tengan dudas de que, a pesar de la tormenta, los pueblos están creciendo”, afirmó. “Los pueblos son una luz; hay muchas luces que laten en los colectivos y que nos marcan el camino”, añadió ante miles de asistentes provenientes de distintas regiones del país y del mundo.
El cierre del semillero también incluyó la participación del dramaturgo Luis de Tavira, quien por motivos de salud no pudo asistir, pero envió una carta leída por el Capitán Marcos. En su mensaje, Tavira subrayó que la experiencia del EZLN y su apuesta por la construcción de “lo común” representan una esperanza activa basada en la acción colectiva.
“Tener esperanza no es esperar un milagro, es sembrar y construir en común”, expresó. Asimismo, reflexionó sobre el papel del arte y el teatro en la creación de sociedades más humanas, comunitarias y menos mercantiles, al advertir que el mercado prioriza las ganancias sobre las personas.
Con estas participaciones concluyeron las actividades del semillero zapatista. Las celebraciones por el 32 aniversario del alzamiento del EZLN, ocurrido el 1 de enero de 1994, continúan con una ceremonia cívico-militar y un baile popular en el Caracol de Oventik, en el municipio de San Andrés Larráinzar, Chiapas.








