En medio de un escenario nacional marcado por la incertidumbre hídrica, Sinaloa inicia 2026 con un balance favorable: el 62.9 por ciento de su territorio se encuentra libre de problemas de sequía, de acuerdo con la más reciente actualización del Monitor de Sequía del Servicio Meteorológico Nacional.
La entidad no registra, al menos hasta ahora, ningún municipio en condición de sequía severa o excepcional, lo que coloca al estado en una posición relativamente estable frente a otros puntos del país, confirmó el meteorólogo del Instituto Estatal de Protección Civil, Juan Pablo Cerón.
El reporte oficial detalla que nueve municipios —distribuidos principalmente en zonas del norte y sur— no presentan afectaciones por sequía. Se trata de Ahome, Choix y El Fuerte en el norte; así como Concordia, Elota, Escuinapa, Mazatlán, Rosario y San Ignacio en el sur del estado.
No obstante, el mapa hídrico de Sinaloa aún refleja presiones en la zona centro. Un 23.6 por ciento del territorio se clasifica como “anormalmente seco”, condición que afecta a Cosalá, Guasave, Sinaloa municipio, Eldorado y Juan José Ríos. A ello se suma un 13.5 por ciento con sequía moderada, presente en Angostura, Badiraguato, Mocorito, Salvador Alvarado y Navolato.
Para Protección Civil, el comportamiento reciente del clima explica el respiro momentáneo. Las precipitaciones registradas de manera generalizada a principios de diciembre y durante enero han contribuido a mejorar los niveles de humedad en el suelo y reducir la intensidad del fenómeno.
Cerón subrayó que el pronóstico para el cierre de enero mantiene una expectativa positiva en cuanto a lluvias, lo que podría seguir disminuyendo las zonas con estrés hídrico, siempre y cuando las condiciones se mantengan.
Pese al escenario optimista, las autoridades estatales llaman a no bajar la guardia. El Instituto Estatal de Protección Civil recomendó reforzar acciones preventivas, particularmente en el uso agrícola del agua y en la atención inmediata de fugas en los sistemas municipales de distribución, ante un contexto donde la disponibilidad del recurso sigue siendo frágil y altamente dependiente del clima.








