Luis Pérez Meza: el trovador olvidado

Por Cruz Antonio González Astorga

“Sinaloa es un milagro de luz. Algo de maravilla elemental del paraíso del Génesis lejano, se advierte en mares y montañas”. Con ese lirismo paisajista describe Enrique Félix Castro a nuestro estado, en el texto que lleva por título “Imagen de Sinaloa”, una estampa de la belleza natural que nos rodea.

No le faltaba razón al también conocido como “el Guacho” Félix, uno de los escritores más prolíferos que dominaba con la misma versatilidad la prosa, la poesía y el ensayo literario, sea para evocar la imagen bohemia de Jesús Andrade, el poeta romántico de Sinaloa o la topografía del alma, también poética de Sixto Osuna; “atormentada, cristiana, ancha en sueños e inquietudes…”

En el contexto de incipiente creación literaria en Sinaloa nació Luis Pérez Meza, en la comunidad de la Rastra, del municipio de Cosalá. Sobre la vida de “el trovador del campo” se saben datos generales, quien se ha aferrado a mantener viva la trayectoria musical del cantante ha sido su hija Elisa, cuestionando de paso “el olvido gubernamental en que se tenía a su padre”.

Ignacio Pérez Meza nació el 22 de mayo de 1917, y falleció el 9 de junio de 1981 en el municipio de Guasave. Asumió el nombre Luis de su hermano fallecido para consolar a la madre ante la pérdida del hijo.

Contemporáneo de Pedro Infante en el ambiente musical, amigo de Jorge Negrete y admirado por Antonio Aguilar: Lola Beltrán tiene su monumento frente a la iglesia y un museo en El Rosario, Pedro Infante lo propio en Guamúchil, así como Ferrusquilla y Cruz Lizárraga en Mazatlán. Luis Pérez Meza tiene un busto en uno de los callejones pintorescos de Cosalá, su museo; la imagen de “el trovador del campo” fue rescatada por la incansable labor de su hija.

Destaca, entre otras cosas, por ser el primero en cantar con banda, además de impulsarla en el plano nacional e internacional. Contó Hernando Hernández a la periodista Claudia Peralta de Noroeste (28/05/17), “la idea de cantar con banda surgió porque antes había cantado en Filipinas para los soldados latinos en la Segunda Guerra Mundial”, diseminando la música regional por otros países.

Hay mitos que se crean para construir una idea sobre un personaje, tal se gestó en el libro “Y sigue la yunta andando” de Hernando Hernández, pese a la cercanía con los Pérez Meza, el autor incurre en fantasear sobre el cantautor para convertirlo en un personaje surrealista, cada vez más alejado de la realidad.

Entre tanta actividad en el ámbito actoral y musical, extraña el olvido destinado a un hombre nacido en la sierra sinaloense, y que cantó al campo con voz de tenor, agregando un sarcasmo que, hasta cierto punto, es imitado por Antonio Aguilar; improvisa como si estuviese frente al público interactuando con modismos y chascarrillos populares, dando la impresión que se reían de sí mismo, en ese sentido interpreta “el barzón”, la más emblemática de sus canciones, es la canción que le valió reconocimiento nacional y un vínculo con los campesinos sin tierra, los interpelados por Zapata en el Pan de Ayala contra la traición de los gobiernos, exigiendo la restitución de tierras a los pueblos.

Pérez Meza, autor e intérprete de canciones regionales como “el Sauce y la Palma”, “las Isabeles”, “tu recuerdo y yo” entre otras, acompañado en las grabaciones por la banda La Costeña de Ramón López Alvarado y en ciertas giras por la banda El Recodo, de Cruz Lizárraga.

Luis Pérez Meza vive a través de sus canciones, que es donde mejor expresa su vocación de artista, “el barzón” enlaza sus orígenes en los campos de Cosalá con los pesares de los campesinos de México; en la cuarta estrofa de la canción se resume la situación del campo y causa principal de la revolución de 1910; la hacienda.

El campesino que trabaja y la cosecha le pertenece al patrón, sin disminuir por ello la deuda, esclavizándolo mediante el trabajo. En la siguiente estrofa ofrece una salida a ese círculo vicioso, consiste en meterse de agrarista para ser beneficiado de tierras dadas por el gobierno, “y siempre la yunta andando” (bueyes o mulas que trabajan unidos por un yugo).

La solución es transitar del esclavismo en la hacienda al corporativismo de Estado, las llamadas centrales campesinas; el cantante se mofa del cinismo del patrón cuando dice: “y todavía se agachaba y se reía”.

Hay quienes consideran a Luis Pérez Meza como precursor de la música de protesta y otras corrientes musicales donde la vida social se traspasa a las canciones. Es posible que la canción “el barzón” represente eso, no se puede decir lo mismo del interprete, si bien le hizo arreglos, la autoría le pertenece a Miguel Muñiz Varela.

“El barzón”, surgida posterior a la revolución mexicana, se ha convertido en una canción emblemática para los campesinos que luchan por un pedazo de tierra, fue predecesora de la canción de protesta que se extendió por América Latina en la segunda mitad del siglo pasado.

Las intenciones de mitificar a Luis Pérez Meza lo sustrajeron de la realidad, esa es la otra cara del romanticismo, lo que no justifica bajo ningún concepto el olvido destinado por las instituciones culturales y la sociedad sinaloense.

Sinaloa es un milagro de luz… de ese milagro ha nacido Luis Pérez Meza para acariciar campos, mares y valles con el sonido de su voz.

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1 Comment

  1. Juan Bautista Verdugo Blanco dice:

    magnifica obra que describe a sinaloa y alngran Trovador del Campo Luis Perez Meza

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