Jesús Ramírez responde a señalamientos en libro de Scherer y Fernández Menéndez: “son infundios”. El coordinador de asesores de la Presidencia, Jesús Ramírez Cuevas, rechazó señalamientos contenidos en el libro Ni venganza ni perdón (de Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez) y afirmó que se trata de “infundios” sin pruebas, difundidos como parte de una campaña de ataque y difamación contra él y contra la Cuarta Transformación.
En una carta pública compartida en redes sociales, Ramírez negó haber cometido actos ilícitos, negó vínculos con personajes ligados a actividades delictivas y sostuvo que los autores no presentan evidencias verificables para sustentar las acusaciones.
¿Qué acusa el libro?
De acuerdo con los adelantos y coberturas sobre el libro, uno de los señalamientos centrales es que Ramírez Cuevas habría sostenido relación y reuniones con Sergio Carmona, empresario al que se ha apodado el “rey del huachicol”, y que supuestamente habría facilitado acercamientos con otros funcionarios. También se mencionan referencias a posibles indagatorias en Estados Unidos, planteadas por los autores, como parte del relato del libro.
¿Qué respondió Jesús Ramírez Cuevas?
Ramírez Cuevas sostuvo que las acusaciones no tienen sustento y que, si existieran elementos reales, deberían presentarse ante autoridades y no en un texto para golpear mediáticamente. En su pronunciamiento, negó haber usado recursos públicos para fines personales o políticos y rechazó prácticas como financiar comunicadores, “sembrar” preguntas, organizar bots o pagar campañas digitales.
También calificó el libro como un ataque disfrazado y señaló que quienes buscan desacreditarlo “se van a quedar con las ganas”, al insistir en que su trayectoria y su actuación pública se sostienen en convicciones y principios.
¿Dónde se “ve” la posible corrupción y por qué es relevante?
Este tipo de señalamientos se vuelven graves cuando describen un patrón de intercambio de influencias:
- Acceso a funcionarios o decisiones públicas facilitadas por relaciones privadas.
- Presunto financiamiento político desde negocios ilícitos o de alto riesgo.
- Uso de la posición pública para favorecer intereses o redes.
En este caso, Ramírez niega todo y exige pruebas, mientras el debate crece porque el libro proviene de un exfuncionario de alto nivel del sexenio anterior y porque las acusaciones tocan temas sensibles: crimen organizado, financiamiento y poder político.








