El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, sostuvo este lunes una reunión en Washington D.C. con Terrance Cole, director de la DEA, en un nuevo movimiento de coordinación bilateral entre México y Estados Unidos en materia de seguridad. Según informó el propio funcionario mexicano, el encuentro se realizó por instrucción de la presidenta Claudia Sheinbaum y tuvo como eje central el combate al narcotráfico, el freno al tráfico de armas hacia México y la reducción de la violencia.
Harfuch explicó en redes sociales que acudió en representación del Gabinete de Seguridad y que durante la conversación se revisó la importancia de fortalecer la cooperación entre ambos países para enfrentar redes criminales transnacionales. La reunión ocurre en un momento particularmente sensible para la relación bilateral, marcada por la presión de Washington sobre el tráfico de fentanilo y por el reclamo constante de México respecto al flujo de armas desde Estados Unidos.
El mensaje del titular de la SSPC fue breve, pero políticamente claro: el gobierno mexicano quiere mostrar que la relación con las agencias de seguridad estadounidenses sigue abierta, institucional y bajo control del Estado mexicano. No se trató de un encuentro aislado, sino de otro paso en una estrategia de cooperación que Sheinbaum ha defendido como coordinación con soberanía. Esa misma lógica ya se había visto en operativos y entregas previas de criminales reclamados por Estados Unidos, decisiones que el gobierno mexicano ha presentado como resultado de análisis propios y no de obediencia automática.
Aunque no se detallaron acuerdos específicos ni operativos concretos derivados del encuentro, la agenda mencionada por Harfuch apunta a tres prioridades: narcotráfico, armas y violencia. El orden no es casual. Para Washington, el foco sigue siendo la droga; para México, el reclamo estructural sigue siendo que el poder de fuego de los grupos criminales se alimenta desde el mercado estadounidense. La reunión con la DEA vuelve a colocar ese intercambio en el centro de la conversación bilateral.
En términos políticos, el viaje también sirve para proyectar que Harfuch se mantiene como uno de los operadores más visibles y confiables del gobierno federal en el frente de seguridad, justo cuando la relación con Estados Unidos exige resultados, interlocución constante y señales de coordinación efectiva. Por ahora, lo que queda confirmado es que México y la DEA volvieron a sentarse en la misma mesa.
Línea del tiempo
- Enero de 2026: México realiza nuevas entregas de criminales de alto perfil a Estados Unidos, en medio de una agenda reforzada de cooperación bilateral en seguridad.
- 16 de marzo de 2026: Omar García Harfuch informa que se reunió en Washington D.C. con Terrance Cole, director de la DEA.
- 16 de marzo de 2026: El secretario mexicano señala que la cooperación seguirá enfocada en narcotráfico, tráfico de armas y reducción de violencia.








