Aumento al transporte en Sinaloa: tarifa sube a 15 pesos entre críticas por mal servicio y promesas incumplidas

Aumento al transporte en Sinaloa

Gobierno y transportistas justifican el incremento

El aumento a la tarifa del transporte urbano en Sinaloa ya es un hecho urbano en Sinaloa ya es un hecho: 15 pesos con aire acondicionado y 13 pesos sin él, una decisión que fue presentada en conferencia de prensa por autoridades estatales y líderes transportistas después de ser aplicada el pasado 2 de abril, pero que ha desatado críticas por la falta de resultados visibles en la mejora del servicio.

En el anuncio participaron el director de Vialidad y Transportes del gobierno del estado de Sinaloa, Marco Antonio Osuna Moreno, junto a Joel Camacho González, dirigente de la Federación del Autotransporte de Sinaloa y José Manuel Mendívil, presidente de la Alianza del Transporte Urbano de Culiacán, quienes defendieron el ajuste bajo el argumento de inflación, costos operativos y la necesidad de modernizar el sistema.

Aumento al transporte en Sinaloa

Sin embargo, el incremento revive una constante que ha marcado al transporte público en el estado: el usuario paga primero y las mejoras se prometen después.

Promesas repetidas: mejor servicio, pero sin fechas ni garantías claras

Durante la conferencia, las autoridades aseguraron que el aumento viene acompañado de compromisos para mejorar el servicio: más unidades en circulación, instalación de GPS, cámaras de vigilancia, botones de pánico, capacitación a choferes y mayor supervisión.

Pero al profundizar en los detalles, no se establecieron plazos concretos ni mecanismos claros de sanción para quienes incumplan, lo que genera desconfianza.

Incluso, el propio funcionario reconoció que todavía circulan unidades en malas condiciones, lo que contradice el argumento de que el sistema está listo para justificar un aumento.

Más camiones y tecnología… pero el problema persiste en la calle

Las cifras oficiales apuntan a avances:

  • Incremento de unidades en circulación (de 410 a 520 en Culiacán)
  • Más del 60% de camiones con cámaras
  • Aumento en el uso de GPS
  • Miles de choferes capacitados

A pesar de ello, usuarios siguen denunciando lo mismo de siempre:
camiones sucios, sin aire acondicionado, con asientos dañados y tiempos de espera irregulares.

La brecha entre lo que se informa en conferencias y lo que se vive diariamente en las rutas sigue siendo evidente.

El argumento económico no convence a quienes dependen del camión

El gobierno justificó el aumento señalando que no se actualizaba la tarifa desde 2022, además de factores como inflación y costos de operación.

Pero para miles de sinaloenses, especialmente trabajadores y estudiantes, el impacto es inmediato: un gasto mayor en un contexto económico complicado, donde muchos deben tomar dos o cuatro camiones al día.

Aunque se mantiene el subsidio estudiantil de 3.50 pesos, el resto de la población enfrenta un ajuste que no necesariamente se traduce en un mejor servicio.

Supervisión reactiva: denuncias en lugar de soluciones estructurales por el aumento al transporte en Sinaloa

Como parte de las medidas, se anunció un número de WhatsApp disponible las 24 horas para reportar irregularidades, además de operativos de inspección.

Sin embargo, este modelo sigue dependiendo de que el usuario denuncie, en lugar de garantizar de forma preventiva un servicio de calidad.

El mensaje implícito es claro: el sistema sigue corrigiéndose sobre la marcha, no desde su raíz.

Un sistema que pierde usuarios… pero sube tarifas

Otro dato relevante es que el propio gobierno reconoce que el uso del transporte público ha disminuido en los últimos años, debido a la desconfianza, la mala calidad del servicio y la aparición de alternativas como motocicletas o plataformas digitales.

En ese contexto, el aumento podría resultar contraproducente: encarecer un servicio deficiente podría acelerar el abandono del transporte público.

La crítica que marcó la conferencia: “¿por qué no mejorar primero?”

Durante de la rueda de prensa de les cuestionó directamente a las autoridades sobre la lógica del aumento.

La pregunta fue clara:
¿por qué no mejorar primero el servicio y después subir la tarifa?

La respuesta no fue concluyente. Se insistió en que el incremento permitirá generar condiciones para mejorar, pero sin responder de fondo a la inconformidad social.

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