Ciudad de México.– En medio de un debate tenso y cargado de descalificaciones, la Cámara de Diputados aprobó en lo general el llamado “plan B” de la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, con el respaldo de la mayoría legislativa y sus aliados.
Tras más de cuatro horas de discusión, el dictamen fue avalado con 377 votos a favor —de Morena, PT, PVEM y Movimiento Ciudadano— frente a 102 en contra de PAN y PRI.
La reforma modifica los artículos 115, 116 y 134 de la Constitución, con el objetivo de reducir el gasto en estructuras políticas locales: menos regidores en ayuntamientos, límites al presupuesto de congresos estatales y topes salariales para autoridades electorales.
Desde la mayoría, la iniciativa fue defendida como un paso hacia la austeridad republicana y el fin de los privilegios en el ejercicio del poder.
Sin embargo, la oposición cuestionó tanto el fondo como el impacto real de la reforma.
Legisladores del PRI y PAN sostuvieron que los ahorros serían mínimos y que la medida podría debilitar la autonomía municipal y las instituciones electorales. Incluso calificaron los beneficios económicos como “un mito”, al considerar que la reducción de cargos y presupuestos no generará cambios significativos en las finanzas públicas.
El debate no solo fue técnico, sino también político.
Durante la sesión se registraron momentos de confrontación directa entre legisladores, con intercambios de insultos y señalamientos que evidenciaron la polarización en torno a la reforma.
Más allá del resultado, el “plan B” abre un nuevo capítulo en la discusión sobre el modelo electoral y el alcance de la austeridad en las instituciones democráticas del país.
La discusión en lo particular continuará en las próximas horas.








