Por Jonatan Azbat Carrillo
Me molesta mucho que utilicen la expresión “esas no son las formas” en la lucha por los derechos, pero les pregunto: ¿cuáles sí son cuando se trata de exigir igualdad y derechos humanos para todas las personas?
Ante los más de 20 días de manifestaciones en la Ciudad de México por parte de colectivas trans, no binarias y de trabajadoras sexuales, quienes están exigiendo el derecho a la salud, a la educación, al trabajo, a la vivienda y al acceso a la justicia para estas poblaciones históricamente discriminadas; demandas que buscan llevar ante Rosa Icela Rodríguez, titular de la Segob, quien hasta ahora no se ha reunido con ellas.
En redes sociales se pueden leer muchas expresiones transfóbicas, clasistas y llenas de odio. La reacción que más abunda en Facebook es el “Me divierte”, y eso refleja exactamente por lo que las colectivas están luchando. Desestiman la protesta por mil y una razones, pero, en el fondo, es porque se trata de personas trans, no binarixs y putas; personas que están fuera de la norma y de los estándares sociales. Muchxs creen que no son merecedorxs de derechos y que, de alguna manera, merecen la discriminación que viven todos los días.



Se nos olvida que muchos de los derechos que hoy disfrutamos han nacido de la protesta, de los disturbios y de los movimientos sociales que lo incendiaron todo; que cerraron calles, tomaron casetas y hasta dejaron de trabajar como forma de protesta.
A lo largo de la historia y en distintas partes del mundo nos podemos encontrar con varios movimientos sociales que dieron pie a que muchos derechos se aplicaran de manera más equitativa.
Estos son algunos de los movimientos sociales que mejoraron las condiciones de vida de millones de personas alrededor del mundo.
Movimiento por los Derechos Civiles (Estados Unidos). Históricas marchas, como la de Washington en 1963, encabezada por Martin Luther King Jr., exigieron el fin de la segregación racial y la igualdad de derechos para la población afroamericana.
La Marcha de la Sal (India). Una histórica acción de desobediencia civil no violenta, liderada por Mahatma Gandhi en 1930, desafió el monopolio británico sobre la sal y se convirtió en uno de los símbolos de la independencia de la India.
El “delirio” de trabajar ocho horas, la lucha por los derechos
“Indignante e irrespetuoso”, “delirio de lunáticos poco patriotas”, “locos anarquistas”, “no conseguirán su objetivo”. Así hablaba parte de la prensa de Estados Unidos sobre las pretensiones de lxs trabajadorxs de limitar la jornada laboral a ocho horas.
El 1 de mayo de 1886 se convocó una huelga en todo el país que paralizó las fábricas de Chicago. Durante las protestas, la policía disparó contra lxs manifestantes, asesinando a seis personas y dejando decenas de heridxs. Uno de los trabajadorxs lanzó un explosivo contra la policía y, tras ese hecho, cinco manifestantes fueron condenadxs a muerte.
Lejos de acabar con el movimiento obrero, la represión fortaleció la lucha. Con el paso de los años, el lema “ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para disfrutar” terminó convirtiéndose en un derecho laboral en gran parte del mundo.
Stonewall, o tener que luchar para ser unx mismx
La madrugada del 28 de junio de 1969, una redada policial en un bar neoyorquino llamado Stonewall Inn no terminó como las autoridades esperaban. Personas homosexuales, trans, trabajadorxs sexuales y otras poblaciones marginadas decidieron resistir. Los disturbios se prolongaron durante varios días y dieron origen al movimiento moderno por los derechos de la diversidad sexual.
Hoy, aunque la diversidad sexogenérica sigue siendo perseguida en muchos países continúan enfrentando discriminación, millones marchan cada año durante el Orgullo gracias a quienes un día decidieron decir basta.
Las marcha feministas del 8M
También podemos hablar de las marchas del 8M, que año con año exigen un alto a los feminicidios, a la violencia de género y a la desigualdad; de las protestas por Ayotzinapa, que siguen exigiendo verdad y justicia para los 43 estudiantes desaparecidos; o del movimiento #MeToo, que permitió visibilizar el acoso y la violencia sexual en todo el mundo.
Todos estos movimientos y algunos otros que pudiera señalar tuvieron algo en común: fueron incómodos ,fueron criticados, fueron señalados por “no ser las formas”. Pero gracias a esas luchas hoy existen derechos que antes parecían imposibles.
No, Luis Ángel. Los derechos nunca han llegado con flores ni con un “por favor“. A lo largo de la historia han sido conquistados mediante la lucha social y la manifestación. No te permitiré invalidar una protesta diciendo que la gente se comporta como “orangutanes”, porque esa descalificación no responde a las demandas de quienes protestan; solo busca desacreditarlas.
Y si ya estamos en 2026, lo verdaderamente indignante no son las manifestaciones. Lo indignante es que todavía existan poblaciones que tengan que salir a las calles para exigir derechos que deberían estar garantizados desde hace mucho tiempo.
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