El aseguramiento de 15 drones FPV en el sur de Sinaloa revela la presencia de tecnología empleada en conflictos militares internacionales. Estos dispositivos pueden operar sin depender de señales de radio, lo que dificulta su neutralización mediante inhibidores electrónicos.
Culiacán, Sinaloa, 9 de octubre de 2026.— Elementos del Ejército Mexicano aseguraron 15 drones de fibra óptica en el municipio de Rosario, al sur de Sinaloa, una tecnología utilizada en la guerra entre Rusia y Ucrania que representa un nuevo desafío para las autoridades encargadas de combatir a los grupos criminales.
De acuerdo con información publicada por Milenio, el decomiso ocurrió el domingo 4 de octubre, cuando personal militar localizó equipos de pilotaje en primera persona, conocidos como FPV, que permiten controlar drones mediante una conexión física de fibra óptica.
Durante el operativo, los soldados aseguraron 15 drones, 15 rollos de fibra óptica, siete gafas de visualización, 15 controles manuales, tres pantallas y 14 baterías.
El hallazgo constituye una señal de la creciente sofisticación tecnológica de los equipos utilizados en territorios afectados por disputas entre organizaciones criminales.
¿Por qué son diferentes estos drones?
A diferencia de los drones convencionales, que reciben instrucciones mediante señales de radio, los equipos de fibra óptica utilizan un cable conectado físicamente al aparato para transmitir información y recibir órdenes.
Esta característica permite mantener la comunicación sin depender de enlaces de radio, lo que dificulta su detección mediante sistemas que buscan emisiones inalámbricas y evita que los inhibidores de radiofrecuencia convencionales interrumpan su control.
La tecnología adquirió notoriedad durante la guerra entre Rusia y Ucrania, donde comenzó a documentarse su utilización en 2024.
En ese conflicto se han empleado drones con cables de fibra óptica de más de 10 kilómetros de longitud, mientras que publicaciones especializadas señalan desarrollos capaces de alcanzar distancias superiores.
Su utilización militar ha incluido operaciones contra sistemas de interferencia electrónica, debido a que pueden funcionar en entornos donde otros drones pierden la comunicación con sus operadores.
Investigan aprendizaje de cárteles mexicanos en Ucrania
El decomiso ocurre en medio de reportes internacionales sobre la posible participación de integrantes de organizaciones criminales mexicanas en unidades de combate en Ucrania, presuntamente con el objetivo de adquirir conocimientos sobre el manejo de drones.
Según información retomada por Milenio de la publicación especializada Intelligence Online, reportes del Centro Nacional de Inteligencia de México habrían sido compartidos con autoridades ucranianas ante sospechas sobre ciudadanos mexicanos vinculados con el Cártel Jalisco Nueva Generación y el Cártel de Sinaloa.
Las investigaciones mencionadas buscan establecer si personas que ingresaron como voluntarios a unidades internacionales recibieron capacitación especializada en estos dispositivos.
No obstante, el aseguramiento realizado en Rosario no demuestra por sí mismo que los drones decomisados procedan de Ucrania ni que sus operadores hayan recibido entrenamiento en ese país.
Rosario, en medio de la disputa criminal en el sur de Sinaloa
El municipio de Rosario se encuentra en una región estratégica por su conexión territorial con Mazatlán, Concordia, Escuinapa y el estado de Nayarit.
De acuerdo con reportes de seguridad citados por Milenio, en esa zona existe presencia de células vinculadas con la facción de Los Chapitos, además de disputas territoriales con grupos relacionados con Los Mayos.
Entre los operadores mencionados en esos reportes aparece Óscar Luciano Martínez Larios, conocido como El Casco o El 81, señalado como presunto jefe de plaza en la región.
Sin embargo, la información difundida sobre el decomiso no establece a qué organización pertenecían los 15 drones asegurados.
Un nuevo desafío para la seguridad en Sinaloa
La aparición de drones controlados mediante fibra óptica plantea nuevos retos para las estrategias de seguridad, particularmente por su capacidad de operar frente a sistemas convencionales de interferencia electrónica.
El uso de estos dispositivos también evidencia cómo tecnologías desarrolladas o perfeccionadas en conflictos internacionales pueden llegar a escenarios de violencia criminal.
El aseguramiento realizado por el Ejército en Rosario abre interrogantes sobre el origen de los equipos, sus posibles operadores y el alcance de esta tecnología entre los grupos armados que mantienen presencia en Sinaloa.
Por ahora, no se ha informado de detenciones relacionadas con el decomiso ni del destino que tendrían los aparatos asegurados.








